Aunque me detenga, aunque retroceda sobre mis pasos una y otra vez... ella llegará. Tengo miedo de mi propio cuerpo, ya impregnado de su olor, tan terrorífico en la oscuridad, y bajo el sol aún más.
No es que se aburra, sólo sale, piensa, fuma... No es que esté seria, sólo relaja el músculo, que transforma la expresión en sonrisa. No sufre, sólo disfruta de la ausencia de algunos placeres.