Carta del desalojo interno
Hoy no te extraño en el cuerpo. No te busco. No te deseo. Y eso, que deberÃa tranquilizarme, me asusta un poco. Porque durante mucho tiempo te quise desde el cuerpo, desde la quÃmica, desde la piel, desde esa forma en que algo parecÃa encajar sin esfuerzo. Y cuando eso ya no estaba, mi mente siguió buscando. Buscando explicaciones. Buscando finales. Buscando razones para no soltar del todo. No te escribo porque quiera que vuelvas. Tampoco porque te odie. Te escribo porque hay historias que no se cierran con conversaciones, sino con verdad. Me dolió perder el lugar que tenÃa contigo. Me dolió sentir que algo que fue refugio se volvió incierto. Me dolió sostener la esperanza casi sola, mientras yo sà abrÃa, sà confiaba, sà me quedaba. No eras cruel. Pero no eras disponible. No eras un villano. Pero no eras un lugar seguro. Y esa es una verdad que me costó aceptar, porque yo querÃa quedarme en lo que sà funcionaba, en lo que sà era bonito, en lo que sà se sentÃa vivo. QuerÃa creer que eso...
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