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Ninja

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Dibujo de un ninja de la colección Hokusai Manga del pintor japonés Katsushika Hokusai. Xilografía sobre papel. Volumen seis, 1817.
Jiraiya, ninja y personaje principal del cuento Jiraiya Goketsu Monogatari, por Utagawa Kuniyoshi (siglo XIX).

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En la historia de Japón, los ninja (忍者? ninja)[1] o shinobi (忍び?) eran un grupo de mercenarios[2] entrenados especialmente en formas no ortodoxas de hacer la guerra, en las que se incluía el asesinato,[2] espionaje,[2] sabotaje,[3] reconocimiento y guerra de guerrillas, con el afán de desestabilizar al ejército enemigo, obtener información vital de la posición de sus tropas o lograr una ventaja importante que pudiera ser decisiva en el campo de batalla.

Para sus propósitos utilizaban una amplia gama de armas y artefactos como espadas, cadenas o incluso cerbatanas además de ser expertos en la preparación de venenos, pócimas y explosivos. Del mismo modo, eran entrenados en el uso del «arte del disfraz», que utilizaban a menudo para pasar desapercibidos dependiendo de la situación imperante en el lugar en el que se tuvieran que introducir, además de usar armaduras ligeras para las batallas.[4]

Pocas organizaciones militares han sido tan difundidas y al mismo tiempo tan incomprendidas como los ninja de Japón[2] y gran parte de la historia de este grupo se basa en mitos o exageraciones, lo que ha dificultado su estudio y comprensión.[2] De esta forma, a lo largo de la historia, muchas muertes ocurridas en algún momento oportuno fueron atribuidas a este grupo pero, debido al secreto que rodeaba a sus misiones, es imposible saber exactamente el número de muertes que causaron.[2]

Los ninja fueron tan temidos como utilizados por los líderes militares debido a que su naturaleza era totalmente contraria a los ideales del samurái.[2][5] En el caso de los samurái, el daimyō no podría exponerlos a trabajos como el espionaje o asesinatos encubiertos, debido a que si eran descubiertos su reputación quedaría destrozada. Por ese motivo preferían contratar a ninjas, los cuales procedían generalmente de clases sociales bajas, para que realizaran ese tipo de trabajos.[2]

Los orígenes de los shinobi, otra palabra utilizada para referirse a este grupo militar,[6] son inciertos, aunque su antecedente más preciso se encuentra en el siglo VI[7] y no es hasta el siglo XV cuando se pueden identificar plenamente sus actividades y características.[2] Al igual que los samurái, tuvieron su momento cumbre durante el período Sengoku de la historia de Japón, una etapa de gran inestabilidad y conflictos bélicos por la lucha del poder interna del país, que terminaría al establecerse el shogunato Tokugawa, época donde tendrían sus últimas apariciones.

Etimología

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Kanji de la palabra ninja

La palabra ninja (忍者?) es la lectura de tipo on'yomi de los kanji 忍 y 者, utilizados en el término original empleado en idioma japonés shinobi-no-mono (忍びの者?), el cual era utilizado para referirse a los practicantes del ninjutsu (忍術?) como táctica de guerra y no como arte marcial,[8] donde nin (?) significa «escabullirse» y jutsu (?) significa «arte» o «destreza», por lo que juntos el significado es el «arte de escabullirse» o «arte del sigilo».[3]

La palabra ninja se volvió recurrente en la cultura popular posterior a la Segunda Guerra Mundial y prevaleció sobre shinobi-no-mono o shinobi debido a que era más fácil de pronunciar para los occidentales.[6]

En épocas distintas y dependiendo de la zona, los ninja recibieron distintos nombres. Los más representativos eran:[8][9]

Por eras o periodos Por región
Período Asuka Shinobi (志能便?) Kioto / Nara Suppa (水破?)
Ukami (伺見?)
Dakkō (奪口?)
Período Nara Ukami (伺見?) Yamanashi Suppa (透破?)
Mitsu-no-mono (三ツの者?)
Período Sengoku Kanja (間者?)
Rappa (乱破?)
Niigata / Toyama Nokizaru (軒猿?)
Kanshi (間士?)
Kikimonoyaku (聞者役?)
Periodo Edo Onmitsu (隠密?) Miyagi Kurohabaki (黒はばき?)
Era Taishō Ninjyutsusha (忍術者?)
Ninsha (忍者?)
Aomori Hayamichi-no-mono (早道の者?)
Shinobi (陰術?)
Kanagawa Kusa (?)
Monomi (物見?)
Rappa (乱破?)
Fukui Shinobi (隠忍術?)

Historia

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Antecedentes

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Muchos académicos[10] sitúan el origen de los ninja y el ninjutsu entre el 500 y el 300 a. C. como una adaptación de los preceptos chinos establecidos en el capítulo 13 del libro El arte de la guerra de Sun Tzu, que trata sobre el uso de espías y métodos de espionaje,[3] que posteriormente se transformaron en una filosofía propia así como un código de conducta llamado ninpo,[11] aunque no fue sino hasta el siglo VI en que las técnicas de espionaje fueron introducidas a Japón[7] cuando el Príncipe Shōtoku utilizó este tipo de sistemas para conocer los motivos reales en disputas civiles.[7]

La introducción durante el período Heian (794-1185)[12] del onmyodo, una doctrina religiosa que incluía el arte de la adivinación y la astrología de origen chino, supuso un gran apoyo para la implantación del ninjutsu, debido a que fue fuertemente asimilado por los yamabushi y distintos guerreros en el país. Fue finalmente a mediados de dicho periodo en que el ninjutsu se implantaría definitivamente, cuando el clan Hattori asumió el control de la antigua Provincia de Iga (hoy Prefectura de Mie) y estudiaron las técnicas directamente de los yamabushi que vivían en el lugar, mediante las cuales establecieron las bases de la Escuela de Iga de ninjutsu.[13]

Por otro lado es importante resaltar que otros autores difieren de este punto de vista. Por ejemplo, el historiador británico Stephen Turnbull considera que los ninja, como miembros de una organización con miembros entrenados exclusivamente en labores de espionaje y asesinatos encubiertos, surgieron a partir del siglo XV.[2]

Actividades en el shogunato Kamakura

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Minamoto no Yoritomo, vencedor de las Guerras Genpei, se autoproclamó shōgun (将軍?) en el año 1192,[14] título que hasta entonces había sido temporal,[15] con lo que se estableció un gobierno militar que duraría cerca de setecientos años. El establecimiento del shogunato marcó el inicio de la «época dorada del ninjutsu», la cual duraría por los siguientes cuatro siglos.[16] Durante este periodo surgieron veinticinco escuelas diferentes concentradas en las provincias de Iga y Kōga,[16] que se sumaron a la más antigua de todo Japón: la Yoshitsune-ryū, fundada por el famoso guerrero del clan Minamoto, Yoshitsune,[16][17] anterior incluso al establecimiento del shogunato Kamakura (1180-1333).[18] Otra escuela temprana de ninjutsu, la Kusunoki-ryū, fue fundada por Kusunoki Masashige a mediados del siglo XIV.[16][17] La principal diferencia entre ambas escuelas anteriormente expuestas era que la Yoshitsune-ryū se enfocaba en métodos de pelea directa,[16] mientras que la Kusunoki-ryū se centraba en actividades de espionaje,[16] si bien ambas le daban suma importancia al ataque por sorpresa.[16]

Cuando el Emperador Go-Daigo intentó recobrar el poder perdido al establecerse el shogunato como figura máxima del país, su movimiento desembocó en las Guerras Nanbokuchō (1336-1392),[19] periodo durante el cual surgieron dos cortes imperiales que se proclamaban legítimas. Es en el Taiheiki, una crónica de este suceso, donde se documenta la actuación de un ninja como la responsable de que el Castillo Hachimanyama se incendiara:

... la caída de éste castillo beneficiaría a los enemigos de la Corte del Sur[...] Una noche, bajo el cobijo de la lluvia y el viento, Hachimayama fue alcanzado por un muy diestro shinobi que le prendió fuego al templo.
Taiheiki.[20]

Más adelante en el mismo documento encontramos otra referencia a las actividades de los ninja dentro de fortificaciones: "En 1367 [...] Tadaoka Rokugoro Saemon eliminó a un shinobi que se había introducido en el Castillo Ototsu".[20]

Período Sengoku

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Una época decisiva en el desarrollo de este grupo militar fue durante la Guerra de Ōnin de 1466-1467, la cual comenzó debido a una serie de disputas por la sucesión en el shogunato Ashikaga, la cual trajo como consecuencia una etapa de gran inestabilidad llamada período Sengoku o «periodo de los Estados en guerra» (1467-1568).[21] Fue en esta época que los poderosos terratenientes locales tomaron para sí mismos el nombre de daimyō (大名 grandes apellidos?) y en la continua lucha de poder recurrieron al uso de ninjas para utilizarlos en diversas tareas como kancho (espías), teisatsu (exploradores), kisho (atacantes por sorpresa) o koran (agitadores) en provincias enemigas.[22]

Dos de las principales figuras de este periodo, Takeda Shingen y Uesugi Kenshin, quienes además fueron legendarios rivales, recurrieron a espías ninja para estar al tanto de los movimientos de su contrincante de manera recurrente.[23]

Es importante resaltar que cuando los ninja eran contratados como mercenarios para acompañar el ejército samurái eran tratados con mucho respeto, más aún cuando se trataban de ninja profesionales que pasaban sus amplios conocimientos de generación en generación como los de las provincias de Iga y de Kōga, los cuales gozaban de gran fama en todo el país.[22]

Medidas tomadas en castillos y mansiones

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Durante este periodo, los principales daimyō, influenciados por las exageraciones del mito de los ninja y con el afán de evitar ser asesinados, adoptaron varias medidas en sus castillos y mansiones, muchas de las cuales persisten hasta nuestros días.[24] El Castillo Inuyama, por ejemplo, contaba con puertas corredizas en la parte de atrás de las habitaciones privadas donde siempre se encontraban algunos guardias preparados para atacar.[24] Los castillos de este periodo fueron construidos de tal forma en que los visitantes pudieran ser vigilados desde el momento en que cruzaban la puerta exterior del complejo. En el interior se tomaban serias medidas, como las del castillo Nijō de Kioto, en el cual se diseñó un piso especial llamado «piso del ruiseñor», en el que es prácticamente imposible caminar sin que el piso rechine y emita un sonido parecido al canto de esos pájaros, con lo que se alertaba de que había un intruso en los pasillos.[25]

Piso del ruiseñor
Sonido que producen las pisadas en el «piso del ruiseñor»

A los invitados ante la presencia del shōgun se les impuso que utilizaran unos pantalones sumamente largos llamados naga bakama, los cuales cubrían los pies y arrastraban por el suelo, lo que hacía prácticamente imposible moverse con facilidad y disminuía las probabilidades de un intento de asesinato.[25]

A pesar de todas las medidas que se tomaban, fueron pocos los daimyō que no se enfrentaron a intentos de asesinato, por lo que vivían rodeados de sus generales de mayor confianza, quienes no se separaban de su señor en ningún momento. Incluso se dice que en algún momento Takeda Shingen recomendó que aún en la intimidad con la esposa un daimyō tuviera una daga a mano.[25]

Periodo Azuchi-Momoyama

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Ninjas de Iga y Ueno

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Localización de las antiguas provincias de Iga, Mikawa y la ciudad de Sakai en Japón.

Los ninja más respetados y famosos eran los de Iga y Ueno, quienes fueron contratados por distintos daimyō entre 1485 y 1581 hasta que Oda Nobunaga, uno de los grandes unificadores de Japón, emprendió una campaña para atacar sus tierras.[22] Fue tan rápido el ataque que llevó a cabo, que cerca de cuatro mil de ellos fueron asesinados[26] y los supervivientes tuvieron que huir a otras provincias.[27] Algunos tuvieron la suerte de llegar hasta la provincia de Mikawa, donde el daimyō Tokugawa Ieyasu, quien más tarde se convertiría en la figura más poderosa del país, ordenó que fueran tratados con total respeto, por lo que se convirtieron en vasallos del clan Tokugawa terminando así sus días como mercenarios.[27]

Esta decisión demostró haber sido políticamente astuta, ya que Ieyasu pronto vio la recompensa de haber brindado asilo a los ninja de Iga. En 1582 Nobunaga murió traicionado por uno de sus generales de nombre Akechi Mitsuhide, cuando este lo obligó a cometer seppuku durante el «Incidente de Honnōji». Ieyasu, quien se encontraba de visita en Sakai con tan solo algunos de sus principales generales,[27] se vio con la difícil tarea de regresar a Mikawa, ya fuera por mar o por tierra, bajo el riesgo de encontrarse con los soldados del clan Akechi, quienes seguramente lo superarían en gran número. Ieyasu emprendió el camino de regreso vía Iga auxiliado por los ninja locales, los cuales se enfrentaron con bandidos y yamabushi que se toparon en el camino.[27] Según el Mikawa No Fudoki, Ieyasu quedó tan agradecido por la lealtad mostrada por Hattori Sadanobu, que cuando llegaron a la frontera de Iga, le regaló un wakizashi forjado por el famoso Kunitsugu.[27] Para cruzar Iga, a Ieyasu y sus hombres se les unieron entre doscientos y trescientos hombres de Tsuge, así como cien de Kōga junto con Hattori Hanzō de Iga, quien fue el guía hasta que llegaron a su destino final.[28]

La muerte de Nobunaga fue vengada finalmente por otro de los generales que había tenido bajo su mando: Toyotomi Hideyoshi, quien marchó con su ejército hacia Kioto y venció a Akechi en la batalla de Yamazaki, con lo que Hideyoshi se establecería veinte años como la máxima figura política y militar del país.[29]

Cuando Hideyoshi derrotó al clan Hōjō tardío en 1590, Ieyasu recibió sus territorios como recompensa. Ieyasu, en lugar de establecer su castillo principal en Odawara como lo habían hecho los Hōjō, decidió establecerse en Edo, donde construyó el castillo Edo y fue custodiado por los hombres de Iga que lo habían acompañado. Edo sería posteriormente renombrada como Tokio, convirtiéndose en la capital del país, además de que el castillo se convertiría en el Palacio Imperial.[30]

Asedio de Fushimi

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Localización de los principales escenarios donde participaron los ninja durante los periodos Azuchi-Momoyama y Edo

Antes de morir, Hideyoshi había nombrado el «Consejo de los Cinco Regentes» con la finalidad de que ellos gobernaran a su muerte y hasta que su hijo Hideyori tuviera la edad suficiente para hacerse cargo del país. Tokugawa Ieyasu, quien había servido primero bajo las órdenes de Oda Nobunaga y bajo las órdenes del mismo Hideyoshi, además de haber sido nombrado uno de los «cinco regentes», comenzó a disputar el gobierno para sí, lo que dividió al país en dos grandes bandos, que se enfrentarían en la batalla de Sekigahara, la batalla más grande que se ha peleado en suelo japonés.[31]

Los movimientos preliminares consistieron en una serie de ataques y asedios a diversos castillos, incluyendo el Castillo Fushimi que estaba custodiado por el clan Torii, liderado por Torii Mototada. Las Fuerzas del «Ejército del Oeste», comandadas por Ishida Mitsunari comenzaron el ataque el 27 de agosto de 1600, el cual es conocido como asedio de Fushimi.[32] Las fuerzas de Mototada eran sobrepasadas en gran número por lo que los esfuerzos se redujeron en retrasar lo más posible el ejército de Mitsunari con el objeto de que Tokugawa Ieyasu tuviera tiempo suficiente de huir y rearmar un ejército de grandes proporciones. Para realizar esta tarea, Mototada contó con el apoyo de cientos de guerreros de Kōga,[31] algunos dentro del castillo mientras que otros hacían «guerra de guerrillas» a los alrededores.[31] Cerca de cien de estos ninjas murieron en los enfrentamientos y una vez que hubo concluido la batalla de Sekigahara, Ieyasu ofreció un servicio para sus espíritus.[33]

Batalla de Sekigahara

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La batalla de Sekigahara comenzó a primeras horas de un nublado 21 de octubre (15 de septiembre según el antiguo calendario chino) de 1600. La batalla se prolongó todo el día y las únicas acciones de ninjas en el campo de combate curiosamente no fueron las del ejército de Ieyasu, sino la actuación de shinobi al servicio del clan Shimazu del dominio de Satsuma, quienes luchaban en contra del «Ejército del Este» de Tokugawa. Al final del combate, los samurái de Satsuma se vieron obligados a retirarse antes de que fueran atacados por los «demonios rojos» de Ii Naomasa para evitar la derrota. El ejército de Satsuma ideó un plan, en el que parecía que algunos elementos se rezagaban cuando emprendían la retirada, lo que en realidad era una trampa, debido a que éstos eran tiradores experimentados. Cuando Ii Naomasa se acercó a uno de ellos, este le disparó a su caballo y al momento de la caída se le destrozó el codo izquierdo. En este momento apareció otro ninja: Miura Yo'emon, vasallo principal de Naomasa, quien le brindó ayuda médica y le dio algún remedio de color negruzco para detener el sangrado.[33]

Hanzō Mon (Puerta Hanzō) del Castillo Edo, nombrada así en honor al líder de los ninja, Hattori Hanzō, los cuales fueron designados a la guardia y seguridad del castillo por Tokugawa Ieyasu.

Shogunato Tokugawa

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Después del ascenso al poder de Ieyasu una vez ganada la Batalla de Sekigahara, estableció el shogunato Tokugawa, que perduraría más de doscientos cincuenta años.[34] Durante este periodo la actividad tanto de los ninja como de los samurái decreció grandemente, por lo que en este periodo las artes marciales sufrieron un gran declive, aunque fue en este periodo en que el mito del ninja comenzó a crecer y se mezcló con distintas leyendas.[30]

Ieyasu empleó a algunos ninja para custodiar el interior del castillo, justo donde se encontraban las habitaciones de sus concubinas, mientras que el grupo principal estuvo encargado de vigilar la seguridad de la puerta exterior principal.[33]

Asedio de Osaka

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La última amenaza real para el nuevo shogunato tuvo lugar cuando Toyotomi Hideyori, ya de edad adulta, empezó a reunir una fuerza de rōnin y samuráis enemigos del shogunato en el Castillo Osaka, por lo que Ieyasu, ya como Ōgosho (大御所 shōgun enclaustrado?) y su hijo Hidetada como shōgun, comenzaron la primera etapa del asedio del castillo en el invierno de 1614.[35]

Tokugawa recurrió nuevamente a shinobi tanto de Iga como de Kōga, los cuales estaban bajo las órdenes de Hattori Masanari y Yamaoka Kagetsuge respectivamente.[35]

La «campaña de invierno» terminó después de que se llegó al acuerdo entre ambas partes de que el foso del castillo sería rellenado pero Ieyasu regresó de nuevo en el verano de 1615 para concluir la batalla. Los ninjas que habían participado en la primera campaña habían regresado a Iga insatisfechos con la recompensa que habían obtenido, pero fueron convocados de nuevo para la «campaña de verano» por Miura Yo'emon, lo que demuestra que aquellos que no eran parte de los sirvientes de Tokugawa aun eran unos mercenarios.[36]

Finalmente, con la participación de ninja entre las tropas regulares, el castillo cayó después de llegar a un punto crítico en la batalla de Tennōji, donde Hideyori cometió seppuku en medio del castillo en llamas.[37]

Rebelión Shimabara

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La mayoría de los académicos concuerdan en que fue durante la rebelión Shimabara de 1637, un levantamiento armado de conversos católicos, en que los ninja tuvieron su última gran participación.[38][39][26] Durante el conflicto, cerca de 40.000 rebeldes ocuparon el Castillo Shimabara,[38] ubicado en la isla de Kyūshū, por lo que un grupo de ninja se introdujo al castillo para entregar informes detallados de su construcción,[37] ubicación del foso,[37] robar contraseñas[40] y víveres.[40] Fueron los ninjas además, quienes confirmaron que la situación dentro del castillo era crítica debido a la falta de alimentos y provisiones, por lo que se decidió realizar el ataque final, donde los rebeldes fueron vencidos.[39]

El último ninja

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Los principales escritores e investigadores en el tema aseguran que debido a que la naturaleza del ninjutsu no era la de un arte marcial, sino una táctica de guerra y que además sus practicantes eran expertos en farmacología, medicina, astrología, espionaje así como la preparación de explosivos y combate,[41][42] en la actualidad el último ninja es conocido por todo el mundo el Soke Masaaki Hatsumi, es considerado como el último verdadero ninja, quien mantiene el lineamiento de nueve escuelas antiguas que se basan hace decenas de siglos desde el principio donde se crearon estos antiguos guerreros. Actualmente tiene sus centros de enseñanza shinobi bajo el nombre de Bujinkan en Japón, cuya escuela principal se denomina Honbu Dojo, además de estar avalados por el gobierno japonés.[41][42]

Reclutamiento y entrenamiento

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Reclutamiento

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A partir del siglo XV en adelante, distintas familias de guerreros comenzaron a desarrollar sus propias técnicas de espionaje y asesinato. Como muchas otras tradiciones marciales en Japón, estas técnicas fueron transmitidas de padre e hijo o entre sensei y alumno, aunque no siempre estaban emparentados.[30] Sin embargo, cuando Ieyasu se llevó a Edo a los hombres de Iga y Ueno, la fuente de enseñanza se terminó por lo que los daimyō locales comenzaron con una «producción casera» de ninja.[43] Curiosamente, durante el shogunato Tokugawa no se prohibió su adiestramiento, tal como consta en edicto proclamado en 1649, en el que se menciona que solo los daimyō con ingresos superiores a los diez mil koku podrían contar con shinobi en sus ejércitos.[43]

La estructura típica de las organizaciones de shinobi estaban compuestos por tres rangos:[44]

  • Los líderes (Jonin) son los que mantenían el contacto con los interesados en sus servicios y cerraban los tratos.
  • Después estaban los sublíderes o Chunin, que eran los que llevaban a cabo las tareas.
  • Finalmente estaban los agentes o Genin, que también realizaban las encomiendas.

Entrenamiento

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En cada niño que crecía dentro de una familia samurái se esperaba que de mayor fuera también un guerrero, por lo que gran parte de su infancia la dedicaban a practicar distintas artes marciales.[5] Un samurái completo debía de ser diestro por lo menos en el uso de la espada, el arco y la flecha, la lanza y posteriormente en el uso de armas de fuego. Del mismo modo, se les instruía en el uso de estas armas mientras se montaba a caballo, además de que se esperaba que supieran nadar y bucear.[45] Para un niño de una familia de ninjas el currículo era más extenso y exigente: además de lo anterior, se requería que supiera el uso y preparación de explosivos y venenos, además de que se les entrenaba en supervivencia en campo abierto.[45]

Un aspecto de vital importancia era el acondicionamiento físico que recibían, ya que eran adiestrados para poder escalar muros de los castillos así como dominar las artes marciales, ya fuera con armas o sin ellas.[46] Debido a que la naturaleza del ninja era pasar desapercibido, utilizaban distintos disfraces de profesiones diferentes, por lo que debían de tener un vasto conocimiento de los roles de cada uno para convencer en «su papel»,[46] por lo que estudiaban los modales, el dialecto, las costumbres así como el contexto personal de los dirigentes locales.[47]

Ideología

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Desde una edad temprana los jóvenes ninja debían de asimilar el concepto de la muerte y perder el miedo a morir debido a su naturaleza y las tareas a las que eran encomendados, aspecto similar al de la filosofía del samurái y el bushidō. Las diferencias entre los dos grupos mencionados anteriormente eran dos principalmente:

  • Los ninja no solían realizar el seppuku, un suicidio ritual que efectuaban los samurái. Mediante el seppuku se creía que cualquier error, derrota o desgracia podría ser subsanada al liberarse el espíritu.[46]
  • El ninja debía aceptar como válidos y legítimos sus métodos en una sociedad regida por el idealismo e idealizado concepto samurái, la cual era completamente contraria.[46] El código del samurái incluía antes de nada que los integrantes de ambos bandos estuvieran totalmente visibles para que de esta manera se pudiera saber quien tenía el honor de ser el primero en entrar en el campo de batalla o quien era el primero en escalar un castillo.[46] Para ser reconocibles en el campo de batalla, las tropas samurái portaban banderas en la parte trasera de su armadura. En medio de la pelea, los esfuerzos generalmente se centraban en cortar la cabeza de un rival digno para presentársela a su daimyō como trofeo, quien lo recompensaría dependiendo de la importancia y rango del rival.[46] La batalla era muy diferente para un shinobi: sin bandera que lo identificara, debía penetrar en el castillo días antes del asedio y ocultarse hasta encontrar el momento oportuno de prenderle fuego a las torres y matar a los guardias o al comandante mismo. Con el trabajo cumplido, huiría furtivamente en el anonimato.[46]

Los «Tres Grandes Libros de Ninjutsu»

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Entre los libros tradicionales de ninjutsu sobresalen tres que han sido llamados «Tres Grandes Libros de Ninjutsu».[8] Aunque la mayoría de los libros de este tipo fueron escritos durante el periodo Edo, se cree que fueron divulgados de generación en generación a través de la tradición oral. Los Grandes Libros son:[8]

Apariencia

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Vestimenta

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Disfraz de ninja kuro shozoku y waraji (sandalias). La imagen del disfraz de ninja siendo negra es fuerte. Sin embargo, en realidad, los ninjas vestían ropa de trabajo de granjeros teñida de azul marino, que también se creía que repele a las víboras.