jueves, 12 de marzo de 2015

QUINTA ETAPA DEL DUELO: LA ACEPTACI脫N



Es el momento en donde hacemos las paces con esta p茅rdida permiti茅ndonos una oportunidad de vivir a pesar de la ausencia del ser querido.

El doliente llega a un acuerdo con este acontecimiento tr谩gico gracias a la experiencia de la depresi贸n. Esta etapa no significa que estamos de acuerdo con esta muerte sino que la p茅rdida siempre ser谩 una parte de nosotros. Este proceso nos permite reflexionar sobre el sentido de la vida as铆 como lo que queremos de la vida a partir de ahora. La frase que resume la esencia de esta etapa es “Todo va a estar bien”.

Esta etapa consiste en aceptar la realidad de que nuestro ser querido se ha ido f铆sicamente por lo que debemos comprender que esta nueva realidad que vivimos sin 茅l ser谩 nuestra realidad permanente de ahora en adelante. Se trata de aprender a convivir con esta p茅rdida y crecer a trav茅s del conocimiento de nuestros sentimientos. Comenzamos a depositar nuestras energ铆as en nuestras amistades y en nosotros mismos estableciendo una relaci贸n distinta con la persona fallecida.

La rutina diaria toma un mayor protagonismo en la vida del doliente mientras que ya no se invocan los recuerdos del ser querido con sentimientos de culpa. Esta introspecci贸n te permitir谩 realizar una evaluaci贸n de tu vida y analizar cu谩l es el crecimiento obtenido durante este proceso a partir del cumplimiento de asuntos irresueltos. Esto se debe a que puedes observar que las cosas malas le suceden a la gente buena y a la gente mala por lo que la muerte no es percibida como un “castigo” sino como parte de la vida.

                                                                                                       Elisabeth K眉bler-Ross
*Elisabeth K眉bler-Ross (Zurich 1926 – Arizona 2004) psiquiatra y escritora suizo-estadounidense, fue una de las mayores expertas mundiales en temas de la muerte, personas moribundas y cuidados paliativos. Fue pionera en el campo de la investigaci贸n de las experiencias cercanas a la muerte. Actualmente es reconocida como una autoridad en la materia. (Wikipedia)

CUARTA ETAPA DEL DUELO: LA DEPRESI脫N


En esta cuarta etapa el doliente comienza a comprender la certeza de la muerte y expresa un aislamiento social en el que se rechaza la visita de seres queridos.

Se siente tristeza, miedo e incertidumbre ante lo que vendr谩. Sentimos que nos preocupamos mucho por cosas que no tienen demasiada importancia mientras que levantarse cada d铆a de la cama se siente como una tarea realmente complicada. Estos sentimientos muestran que el doliente ha comenzado a aceptar la situaci贸n. La frase que contiene la esencia de esta etapa es “Extra帽o a mi ser querido, ¿por qu茅 seguir?”

En esta etapa la atenci贸n del doliente se vuelve al presente surgiendo sentimientos de vac铆o y profundo dolor. Se suele mostrar impaciente ante tanto sufrimiento sintiendo un agotamiento f铆sico y mental que lo lleva a dormir largas horas. Adem谩s la irritabilidad y la impotencia toman un gran protagonismo ya que durante esta etapa se enfrenta a la irreversibilidad de la muerte.

Si bien el doliente siente que esta etapa durar谩 por siempre es importante considerar que la depresi贸n de este proceso de duelo no es sin贸nimo de enfermedad mental sino que se trata de una respuesta adecuada a una gran p茅rdida por lo que las emociones de la depresi贸n deben ser experimentadas para sanar. S茅 paciente contigo mismo y recuerda que sentir esta depresi贸n es la manera de salir de ella.
 Elisabeth K眉bler-Ross

TERCERA ETAPA DEL DUELO: LA NEGOCIACI脫N


En esta etapa surge la esperanza de que se puede posponer o retrasar la muerte de la persona moribunda.
La etapa de negociaci贸n puede ocurrir antes de la p茅rdida, en caso de tener a una familiar con enfermedad terminal, o bien despu茅s de la muerte para intentar negociar el dolor que produce esta distancia. En secreto el doliente busca hacer un trato con Dios u otro poder superior para que su ser querido fallecido regrese a cambio de un estilo de vida reformado. Este mecanismo de defensa para protegerse de la dolorosa realidad no suele ofrecer una soluci贸n sostenible en el tiempo y puede conducir al remordimiento y la culpa interfiriendo con la curaci贸n.

Se desea volver a la vida que se ten铆a antes de que muriera el ser querido y que 茅ste vuelva a nosotros. Se concentra gran parte del tiempo en lo que el doliente u otras personas podr铆an haber hecho diferente para evitar esta muerte. Las intenciones de volver el tiempo atr谩s es un deseo frecuente en esta etapa para as铆 haber reconocido a tiempo la enfermedad o evitar que el accidente sucediera. La frase que resume esta etapa es “¿Qu茅 hubiera sucedido si…?” Nos quedamos en el pasado para intentar negociar nuestra salida de la herida mientras pensamos en lo maravillosa que ser铆a la vida si 茅ste ser querido estuviera con nosotros.

Esta fase del duelo suele ser la m谩s breve de todas las etapas ya que se trata del 煤ltimo esfuerzo para encontrar alguna manera de aliviar el dolor por lo que supone un trabajo agotador para la mente y el cuerpo al tener que lidiar con pensamientos y fantas铆as que no coinciden con la realidad actual. Por eso es importante conectarse con las personas y actividades del presente siguiendo una rutina que le brinde a tu mente la comodidad de realizar tareas regulares.
 Elisabeth K眉bler-Ross

SEGUNDA ETAPA DEL DUELO: LA IRA

Cuando ya no es posible ocultar o negar esta muerte comienza a surgir la realidad de la p茅rdida y su consecuente dolor.

Si bien los sentimientos de enojo estar谩n presentes con distinta intensidad durante todo el proceso de duelo, es en esta etapa donde la ira toma el protagonismo dirigi茅ndose este enojo al ser querido fallecido, a nosotros mismos, a amigos, familiares, objetos inanimados e inclusive a personas extra帽as. Se siente un resentimiento hacia la persona que nos ha dejado causando un inmenso dolor en nosotros pero este enojo se vive con culpa haci茅ndonos sentir m谩s enojados a煤n. La frase que podr铆a contener la esencia de esta etapa es “¿Por qu茅 yo? ¡No es justo!”, “¿C贸mo puede sucederme esto a m铆?” Esta comprensi贸n del “por qu茅” de las cosas puede ayudarte a encontrar una cierta paz.

Puedes preguntarte, “¿D贸nde ha estado Dios cuando me suced铆a esto?”. De acuerdo a la psiquiatra Elisabeth K眉bler-Ross, es importante que los familiares y amigos del doliente dejen que 茅ste exprese libremente su ira sin juzgarlo o reprenderlo ya que este enojo no s贸lo es temporal sino que, principalmente, necesario. Debajo de esta ira ilimitada se encuentra el dolor producido por esta p茅rdida. Si somos capaces de identificar esta ira y expresarla sin temores podremos comprender que ella es parte del proceso de curaci贸n.

Para eso se pueden emplear diversos m茅todos de expresi贸n como escribir una carta al ser querido fallecido para expresar tu enojo, establecer un di谩logo imaginario con ellos para compartir tus sentimientos, hablar con un amigo o familiar, realizar ejercicios f铆sicos o bien practicar la meditaci贸n como un camino para calmar y canalizar estas emociones abrumadoras.
 Elisabeth K眉bler-Ross

PRIMERA ETAPA DEL DUELO: LA NEGACI脫N


Cuando una persona se entera de la enfermedad terminal o muerte de un ser querido, su primera reacci贸n es negar la realidad de esta noticia devastadora.

La negaci贸n consiste en el rechazo consciente o inconsciente de los hechos o la realidad de la situaci贸n. Este mecanismo de defensa busca amortiguar el shock que produce la nueva realidad para s贸lo dejar entrar en nosotros el dolor que estamos preparados para soportar. Se trata de una respuesta temporal que nos paraliza y nos hace escondernos de los hechos. La frase que podr铆a resumir la esencia de esta etapa es “Esto no me puede estar pasando a m铆”.

En este primer momento, el mundo pierde sentido y nos abruma. Nos preguntamos c贸mo podemos seguir adelante. No es que estemos negando que la muerte o la p茅rdida se hayan producido sino que nos invade un sentimiento de incredulidad de que la persona que amamos no la veremos nunca m谩s. Los sentimientos de esta etapa nos protegen brindando a nuestro cuerpo y mente un poco de tiempo para adaptarse a esta nueva realidad sin la persona fallecida. Luego el doliente comienza a sentirse como si lentamente estuviera despertando, recordando lo sucedido progresivamente.

Si bien la negaci贸n es una parte normal del proceso de duelo es importante destacar que si el doliente perdura durante mucho tiempo en ella puede llegar a ser perjudicial ya que al no aceptar lo que les ha ocurrido, no son capaces de enfrentar esta p茅rdida y seguir adelante. Cuando esta negaci贸n se hace persistente, la represi贸n podr铆a tambi茅n dar lugar a enfermedades f铆sicas como malestar estomacal, dolor de pecho o hipertensi贸n.

Elisabeth K眉bler-Ross