domingo, 22 de enero de 2017

MIENTRAS

A pesar de todo

En algunos momentos del invierno, cuando las humedades duelen los huesos,  busco en los adentros para sentir lo que fui y, mientras paseo por las imágenes talladas en la memoria con el delicado cincel del recuerdo, siento de nuevo toda la belleza encontrada en los paseos caminados por los senderos vividos.
Vivo otra vez tactos que aun siento palpitando alegres, como si fuera todavĂ­a ayer el momento de haber pulsado su faz. Oigo con sumo placer toda la armonĂ­a y el contento que guardan.
Aprender a conservar y guardar atesoradas todas las sensaciones que la delicadeza hallada suscitó en un yo que todavía late risueño, es bueno para el ánimo y es agradable poder compartirlo con otras memorias tan codiciosas de gallardías y primores como la tuya.
Las huellas dactilares, con infantil deseo, se prestan a las imágenes surgidas y buscan las sensaciones que descubrieran en cada tacto advertido.
Los pĂ­caros ojos, bien atentos,  suben y bajan, miran a ambos lados, cruzan si es necesario y buscan, para encontrar aquellas imágenes que fueron suyas, que siguen perteneciendo a su patrimonio por elecciĂłn.
Los oĂ­dos, atentos, encerrados en esas inverosĂ­miles conchas que con sus vueltas y revueltas, le hacen eco, vuelven a escuchar mĂşsicas viejas que se funden con otras nuevas y que enriquecen, alegran, emocionan y muchas veces consiguen estremecer.
La lengua paladea gustos y sabores perdidos pero nunca olvidados y, entonces, los clasifican junto a otros que son tan nuevos e importantes como aquellos.
La nariz, juguetona, se arruga y estira, inhala y exhala todas las flores olidas, las comidas digeridas, incluso las cocinadas o aprendidas, los perfumes sentidos y también los soñados.
Y todo ello a pesar de todo o precisamente con y por todo.

lunes, 26 de octubre de 2015

Buenos dĂ­as (de hace unos pocos)


DespuĂ©s de mi cafĂ© con leche, bien cargadito, más 1/4 de otro, Ă©ste con más cafecito para completar,  mis dos tostaditas de pan con 12 cereales y semillas (¿...?), no sĂ© si porque es el primer alimento del dĂ­a o por el regustillo que dejĂł en mi paladar, parece que mi yo, ha conseguido, por fin, tomar contacto con este hoy de mañana solitaria, que ya ha comenzado para la mayorĂ­a de habitantes de esta ciudad hace algunos cuartos de hora, como lo habrĂ­a hecho para mĂ­ hace algunos tiempos.

He vaciado el lavaplatos colocando todo en el sitio que le corresponde y que a veces me cuestiono por qué ése precisamente. Pero enseguida paso de tales elucubraciones complicadas que me llevarían a terrenos pasados y seguramente aburridos. Porque decidir qué sitio corresponde a cada cosa en un hogar, es algo que ya ne queda lejos y he superado la eterna pregunta de si, el elegido, es el mejor.

Hoy, ahora, solamente deseo ser lo más feliz posible, al lado de lo que ama mi todo ser  es posible que desde el principio de mis tiempos: familia, amigos, querencias, las letras que voy leyendo, capturando y aprendiendo, algunas que vierto porque me divierte dejar que mis manos se pongan de acuerdo con mi cerebro, algunas charlas divertidas, alguna discusiĂłn acalorada (porque en eso no hemos cambiado tanto), alguna mirada cĂłmplice, un beso robado, otro solicitado, esos abrazos que siempre agradeces y algĂşn nuevo deseillo, casi siempre sencillo y cada dĂ­a más fácil de conseguir porque más simples y sencillos son.

Relleno el aparato, antes liberado, con los 3 o 4 cacharros que hemos utilizado y es entonces, envuelta en un extraño, pero delicioso silencio esta mañana, cuando me doy cuenta de que ya casi no es necesaria la luz eléctrica, porque la callejera se ha hecho más luminosa y luce el tímido sol de otoño, que en esta tierra yo veo único y especial; sonrío porque hemos atravesado estoicos, unos días feos, en los que se ha mostrado, remiso, torpe y casi todo el tiempo escondido en un cielo cubierto por nubes, nubarrones amenazantes, nubecillas y aguas sumisas y necesarias.

Levanto entonces mi cara, que habĂ­a estado concentrada en el riquĂ­simo cafĂ©, que levanta ánimos y despierta paladares, y mis ojos con mi mirada, se yerguen con ella, para atravesar el cristal de la ventana de la cocina , tras la que, los amplios ventanales me separan de unos feos patios y otros no menos feos tejados pero que, a su pesar, ¡oh maravilla!, ahĂ­ sigue el paisaje hoy más alegre e invitador.

Me acerco, aunque casi adivino, tras abrir la puerta que nos aleja de fríos mañaneros, para abrir los ventanales todavía parcialmente cubiertos de las humeddes nocturnas. Todo está allí, tan hermoso, tan distinto y cambiante: la mar hoy de un azul, casi marino (qué ironía), la otra banda de la ría con sus pueblos, playas, playitas y habitantes que presiento atareados y tras ellos, como amparando, la ondulante orografía de esta tierra: aquí verde oscura, allí con un rojo tejado que asoma o una blanca fachada; otro verde distinto, un espacio que imagino con gentes viajeras por placer u obligación, el pico con el repetidor de TV, de raro pero gallego nombre: Xaxán, el de las maravillosas vistas. Y, sobre todo ello un flamante cielo despejado de un azul, todavía pálido.

Pienso entonces y casi me reafirmo, que es posible que la felicidad sea eso, la capacidad de ver, sentir, notar el agua y su temperatura que casi siento y que se hace ondas para jugar con todo tipo de barquichuelos que pasan, los delfines que imagino felices, evocar las enfrentadas playas, alguna casi solitaria en mis años mozos, el fresco frío en la cara y darte cuenta de que las gaviotas es posible que todavía duerman y los aviones no hayan despegado.

Toda esta plácida placidez, es mi regalo hoy, como corresponde.





jueves, 15 de mayo de 2014

A FALA (17 de maio)

Este ano, despois de moitos meses de preguiza, cando chega o día 17, o "Das Letras Galegas", que é tamén o da miña nacenza, desexo deixar o meu pequerrecho homenaxe a dous enormes poetas da lingua: Rosalía Castro e mais Curros Enríquez, con unha poesía que coñezo de fai tempo, que sei de memoria e que amais amo e me gusta moito.



"A ROSALĂŤA",
Curros EnrĂ­quez.

Do mar pola orela

mireina pasar,
na frente unha estrela,
no bico un cantar.
E vina tan soia
na noite sin fin,
¡Que inda recei pola probe da tola
eu, que non teño que rece por min!.

A musa dos pobos

que vin pasar eu,
comesta dos lobos,
comesta se veu.
Os Ăłsos son dela, 
que vades gardar.
¡Ai dos que levan na fronte unha estrela!
¡Ai dos que levan no bico un cantar!.



Imaxe da miña filla Elia Fuentes, nunha, calquera, das nosas  fermosas praias.

martes, 28 de enero de 2014

SIEMPRE (Jugando con Gerundios)


FotografĂ­a: 1.1FotografĂ­a .

No sé porqué he elegido esta fotografía, quizás únicamente se trate de una
atracciĂłn personal o de que los tonos (grises y rojos) reflejan un poco lo
bueno y lo malo, la tristeza y la alegría. Su textura, además, parece que incide
también en el camino fácil y las dificultades.
Por todo ello y porque es preciosa.


Desandando el camino vivido
desoyendo sonidos grotescos
rechazando polĂ­ticos infames
rehuyendo polĂ­ticas indignas
llorando sollozos bien tristes
palpitando al compás de la lluvia
esperando los rayos del sol
mirando la sombras de otros
envidiando su luz
admirando bellezas añejas
gozando lugares y artes
evocando a Mafalda
adivinando pieles vecinas
acariciando rostros vencidos
suspirando suspiros ajados
soñando aquella casa latir
escuchando fantasmas queridos
pensando que viven en mi
amando amados amores
siempre
queriendo aprender a vivir.







martes, 3 de diciembre de 2013

SIN ELLAS

Imagen: Elia Fuentes



Ya no estás en este espacio mío,
ni tĂş tampoco,
los latidos que suenan cercanos
están vacíos de los vuestros,
las sonrisas que percibo ahora
nunca son tuyas,
y las miradas 
nunca de tus hermosos ojos,
mi vida está vacía de ti
y también de ti
la mĂşsica que suena ahora,
alegre o triste,
ya no volverá a ser vuestra.

sábado, 23 de noviembre de 2013

SI TAL SUCEDIERA

Imagen: Rocas con roble de Vicent van Gogh




Si algĂşn momento todo marrara,
si respiraciones que laten fraternas faltaran,
o se tornaran ajenas y otras,
si los asideros otrora pulidos,
brillantes y suaves,
tan plenos de mimos, 
fueran torpes ahora,
oxidados y mermados muñones
que llenaran de temblores y espantos,
¿quĂ© nos quedarĂ­a?
¿quĂ© mano sujetarĂ­a la tuya?.
Si tal sucediera,
y las silenciosas sombras ganaran espacios
borrando sonrisas, colores, arrumacos y luces,
quizás tus ojos podrían tan solo,
descansar la mirada y el tacto
en los pétalos de esa flor tuya,
en el roce del majestuoso roble,
en la piedra embellecida por lustros de vida,
en los torpes primeros pasos del niño,
en la caricia que adorna los ojos del perro,
en la mar que guardan los arenales,
en el suelo que te vio nacer.

domingo, 21 de octubre de 2012





Imagen: Elia Fuentes, Seixo, Xalundes.


MISTERIOSAMENTE

Este infinito cansancio
que oscurece la arrugada mirada,
este sinvivir nostálgico
que rompe atardeceres de luces,
este intranquilo sueño
plagado de inquietud y tiempo,
este tacto tan quieto
tan vacĂ­o de pantomimas y mimos,
esta adormilada actividad
que se llena de extrañas vigilias,
esta sonrisa abstraĂ­da
abrumada por las horas vividas,
por los pasos en andenes vacĂ­os,
y las primaveras de insomnio y desvelo,
esta ociosa obligaciĂłn
que impulsa a seguir respirando,
mientras obstinada apremia sentires
y coacciona arraigadas conductas,
este despertado sueño
que oculta o grita auxilios,
mientras admira, goza, acepta y ama,

todos estos queridos lamentos,
son mĂ­os,
misteriosamente mĂ­os.