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lunes, marzo 24, 2008

Chatarra


Un casi hippie se subió hoy al bus matutino. Y empezó a criticar a la comida y bebidas chatarra. Yo, que en efecto me encontraba tomando una cola (pepsi o coca cola, una de las dos) no me inmuté mucho con sus críticas hasta que lo escuché decir que los peruanos estamos comprando inventos fabricados por los estadounidenses que solo malogran el estómago, como la gaseosa o el chicle. “Mucho más saludable es masticar 20 hojas de coca en la mañana en vez que desayunar una bebida chatarra que ofrece felicidad en su comercial” dijo mientras yo tomaba, lo confieso, un sorbo de mi gaseosa. Creo que lo irritó un poco que yo no dejara de tomar mi bebida, porque se iba exaltando en sus críticas, las cuales no pararon hasta que nos ofreció a la venta una nutritiva barra elaborada con kiwicha, maca, miel de abeja y no sé qué más.

Valga la aclaración, la famosa comida chatarra no es totalmente originaria de los EE.UU. El chicle o goma de mascar era algo muy usado por los mexicanos de antaño y fue descubierto, estudiado y comercializado a lo grande por un estadounidense. Las papas, son peruanas, solo que en otro lado se les ocurrió venderlas fritas. Y la Coca Cola es en base a un jarabe o bebida andina. Me explico. En el sur del Perú y el norte de Bolivia, alrededor del Titicaca, se acostumbraba desde siempre mascar la hoja de Coca o hacer un Mate de Coca (agua hervida sobre las hojas). Pero además, en algunas boticas, se acostumbraba vender una bebida dulce y refrescante hecha en base a la hoja de Coca. Un gringo la probó y le gustó tanto que compró la receta y los derechos al boticario que la fabricaba. Se llevó la fórmula a su país la estudio y perfeccionó hasta lograr el sabor ideal para su paladar. Y luego la vendió al gran empresario que la puso en una botella bonita, le creo un eslogan simpático y empezó a vendérsela a los soldados.

¿Una gaseosa nos da la felicidad? No. Imposible. ¿Masticar o chactar una hoja de coca nos da la felicidad? No. Imposible. ¿Aspirar PBC nos da la felicidad? Por supuesto que no: eso solo destruye el cuerpo. Sin embargo, es bueno ver el lado Coca Cola de la vida (es decir, ver el vaso medio lleno y no medio vacío) y saber que si bien el azúcar o la cafeína pueden levantarnos un poco el ánimo, si tenemos un caos interno en donde solo se albergan sentimientos negativos no habrá “bebida milagrosa” que nos devuelva las ganas de sonreir.

Tiene razón mi amiga que me dijo el otro día, así como quien no quiere la cosa, que solo me falta dejar de tomar gaseosas (para tener una alimentación sana). Y tiene razón el hippie en recalcar que las gaseosas no son un desayuno idóneo. Y tiene razón el gobierno en afirmar categórico que nuestro país seguirá sembrando coca para usos lícitos a usanzas de nuestros ancestros los incas (léase chactar la coca o utilizarla como insumo para bebidas que no tienen alcaloides – como el Vortex que te da energía pero no te droga). Pero no me van a negar que es muy bueno tener campañas publicitarias que, en medio de tantas noticias grises, nos motiven a buscar el lado bueno de la vida…