jueves, 12 de noviembre de 2009

Psicosis

Día soleado, cielo verde intenso, entre nubes de algodón de azúcar vuelan raudos elefantes celestes de orejas pequeñas con patas de avestruz. A lo lejos diviso un avión, de rojo azabache y negro italiano, de sus alas caen plumas, plumas de gato enjaulado Corro por el agua, deseo una tomar, Para la suerte dicen muchos, aunque confiar no puedo, hace tiempo llevo en mi bolsillo esa pata de caballo que trae fortuna según el librero, lo que es a mi nada me ha traído, ¿será la herradura de hule que ha frenado tal situación? Miro a mi alrededor, un tránsito alocado, los autos de una rueda compiten furiosos con esas raras bicicletas nuevas con motor y doce ovaladas ruedas. Un perro camina sobre sus manos traseras moviendo sus siete colas al viento, Un gato cacarea las desdichas de solo tener seis patas y no las ocho acostumbradas, Un ladrón por fin atrapa a ese loco policía Y el mendigo dicta normas desde la casa de gobierno De pronto sentado en mi excusado en la esquina norponiente de ese poste de alumbrado, miro desde los ojos ubicados un poco mas arriba de mi último pelo, y a lo lejos, te logro ver. Estás rara, te encuentro extraña, ¿qué le ha pasado pregunta la oreja a mi lengua desganada? Es depresión contesta mi ceja apurada. Caminas sobre tus pies y con solo dos ojos, ¿cómo puedes ver? Jeans ajustado, blusa sin manga ¡sonries! Si ¡sonríes! A tu lado corren mil marcianos y pareces no verlos, desvías tu mirada hacia donde yo estoy, ¿no me ves? Soy yo, Pasas sonriendo sin percatarte de mi presencia. Bueno me digo al fin, yo la perdono, nadie puede ver bien teniendo solo dos ventanas de mirar. Si, eres realmente extraña,
Aun así, te sigo queriendo.