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lunes, 3 de agosto de 2009

Baños de luna en agosto



La ventana abierta, la luna en lo alto me mira, casi llena. Tengo ganas de escribir aunque no se muy bien de qué. Igual sería mejor coger el diario personal y lanzarme, pero se hace tan cómodo coger el teclado y escribir...
Es ya agosto y me alegro un montón que el mes de julio no me haya traído amores tormentosos que luego cíclicamente retornan y te amargan el presente. Si alguien viene que lo haga cuando quiera ya... que los amores de julio me salieron ranas.
Estuve el sábado en Donostia, una delicia de ciudad. Siempre digo (en broma pero de veras) que quiero un novio de allí para poder vivir en esta hermosísima ciudad que tiene mar y montaña. Adoro el oleaje de sus playas, la lluvia, y su gente encantadora. Las nubes cubrieron en parte el día y me acompañé de mi hija mayor. Jugamos en la mar y reímos... grita y canta mi hija bajo el agua y la risa nos sacude escandalosa.
Tumbarse en el agua y mirar al cielo, los sonidos debajo del agua, el silencio, la calma y ese estado de cuasi felicidad. A veces en la piscina de mi pueblo, a última hora, cuando ya todo el mundo se ha marchado, puedo recrear el océano y flotar viendo las golondrinas-gaviotas caer en picado y beber en la superficie.
Los libros también los sorbo con ansia estos días y ahora Murakami y sus corderos me llaman perentoriamente y me dejo llevar entre las olas de luna y sueños.

lunes, 28 de julio de 2008

Belleza cruel


Tengo una amiga que es rapsoda y con la que me queda pendiente llorar juntas, llorar largo y con abrazos la muerte de su hermana. Me ha dejado un libro de poemas de Ángela Figuera Aymerich, de entre todos he sentido mío este:

BELLEZA CRUEL

Dadme un espeso corazón de barro,
dadme unos ojos de diamante enjuto,
boca de amianto, congeladas venas,
duras espaldas que acaricie el aire.
Quiero dormir a gusto cada noche.
Quiero cantar a estilo de jilguero.
Quiero vivir y amar sin que me pese
ese saber y oír y darme cuenta;
este mirar a diario de hito en hito
todo el revés atroz de la medalla.
Quiero reír al sol sin que me asombre
que este existir de balde, sobreviva,
con tanta muerte suelta por las calles.

Quiero cruzar alegre entre la gente
sin que me cause miedo la mirada
de los que labran tierra golpe a golpe,
de los que roen tiempo palmo a palmo,
de los que llenan pozos gota a gota.

Porque es lo cierto que me da vergüenza,
que se me para el pulso y la sonrisa
cuando contemplo el rostro y el vestido
de tantos hombres con el miedo al hombro,
de tantos hombres con el hambre a cuestas,
de tantas frentes con la piel quemada
por la escondida rabia de la sangre.

Porque es lo cierto que me asusta verme
las manos limpias persiguiendo a tontas
mis mariposas de papel o versos.
Porque es lo cierto que empecé cantando
para poner a salvo mis juguetes,
pero ahora estoy aquí mordiendo el polvo,
y me confieso y pido a los que pasan
que me perdonen pronto tantas cosas.

Que me perdonen esta miel tan dulce
sobre los labios, y el silencio noble
de mis almohadas, y mi Dios tan fácil
y este llorar con arte y preceptiva
penas de quita y pon prefabricadas.

Que me perdonen todos este lujo,
este tremendo lujo de ir hallando
tanta belleza en tierra, mar y cielo,
tanta belleza devorada a solas,
tanta belleza cruel, tanta belleza.

Y es que tenía olvidadas las lecturas a corazón abierto y ese sentir hermoso de las palabras cuando están bien puestas.
Llevo un verano de relax, de ejercicios en la wii con puesta a punto (¡tengo 27 años físicos!), de idas y venidas de niños, de orden en la casa y por extensión en mi vida. Estoy feliz conmigo misma, veré que esto dure también en otoño e invierno.