Un libro al día
Cada día, una nueva reseña
sábado, 12 de septiembre de 2026
VV.AA.: Balazo fecundante
viernes, 11 de septiembre de 2026
Quim Monzó: Catorce ciudades contando Brooklyn
Idioma original: catalán
Previamente reseñado de Monzó en ULAD, aquí
jueves, 10 de septiembre de 2026
Colaboración: La reina Margot, de Alexandre Dumas
Título original: La reine Margot
Traducción: Elena Real y Dolores Jiménez
Año de publicación: 1845
Valoración: Decepcionante
En verano es cuando más me apetece leer novelones decimonónicos – o quizás debería decir que es cuando único es realista ponerme a ello, puesto que es cuando tengo la calma y la concentración para embarcarme en la tamaña empresa que es leer un libro de tropecientas páginas escrito hace más de cien años.
Este año le ha tocado el turno a La reina Margot, de Alejandro Dumas padre (me van a perdonar, yo soy de la generación en que se traducían los nombres de los grandes de la literatura, como si fuesen miembros de casas reales – que curiosamente se siguen traduciendo – y por lo tanto leí a Julio Verne y a León Tolstoi – aunque también a Charles Dickens y a Gustave Flaubert, hum, quién sabe qué aleatorios mecanismos llevaban a traducir a algunos y dejar en su idioma a otros… ) En fin, que me enredo. ¿Será por venir de leer este libro? Porque la verdad es que es un enredo tremendo.
La reina Margot es una novela histórica, donde acontecimientos reales se mezclan con elementos ficticios. Se centra en un episodio de la vida de la mujer que le da título, aka Margarita de Valois, hija de Catalina de Médicis y el rey francés Enrique II, destinada a convertirse en reina de un país donde el auge del Protestantismo está creando fuertes tensiones. Para paliar esas tensiones, a Margarita la casan con otro Enrique, Enrique de Borbón, rey de Navarra, criado en la fe protestante pero que acabará bautizándose católico. La boda, sin embargo, termina por ser uno de los detonantes de la matanza de San Bartolomé, en la que la población católica asesinó a miles de hugonotes, esto es, protestantes franceses. La novela cubre los días justo antes de la boda (y por ende, de la matanza) y los meses posteriores, y se ocupa fundamentalmente de los amores extramatrimoniales de la reina Margot, que se queda prendada de un hugonote, y los tejemanejes de la corte, encabezados por la madre de la reina.
La trama, a mi parecer fascinante, no está bien aprovechada. Hay buenas escenas de acción, como es frecuente en el autor, pero las personalidades y las motivaciones de sus protagonistas están muy simplificadas, con lo que acaban resultando bastante planos: Margot es guapísima y buenísima, Catalina es también guapísima pero malísima, el hugonote de la reina es nobilísimo y su amigo fidelísimo, el rey es aburridísimo, etc. etc. No hay medias tintas. De modo que la realidad del período, de gran dramatismo y complejidad, queda como un decorado de cartón, y los personajes históricos, que no son todos, pero los que son tienen mucho jugo, parecen marionetas en un teatro infantil. Difícil conectar y mantener el interés a través de las más de 700 páginas del libro.
Esperaba más del grande Dumas, autor de aventuras tan divertidas como las de los Mosqueteros, y también de material profundamente introspectivo, casi filosófico, como El Conde de Montecristo. Las comparaciones son odiosas, lo sé, pero es que La reina Margot es… un rollo.
¿Vale la pena leer la novela? Yo diría que, si uno tiene curiosidad por la historia de Francia y disfruta con la prosa de Dumas, sí, vale la pena. Ahora, yo no lo hubiera hecho si hubiera sabido el tipo de lectura que me iba a proporcionar. Y esto lo digo yo, que me pirro por las novelas decimonónicas. ¡Sobre todo en verano!
Firmado: Yaiza P.
También de Alexandre Dumas reseñado en ULAD: El conde de Montecristo
miércoles, 9 de septiembre de 2026
Saad Z. Hossain: El gurja y el Señor de los Martes
Título original: The Gurkha and the Lord of Tuesday
Año de publicación: 2019
Traducción: Rebeca Cardeñoso
Valoración: está muy bien
Seamos honestos: cuando pensamos en novelas utópicas o distópicas (no tengo muy claro a qué categoría corresponde esta, aunque puede que a las dos) los occidentales situamos la historia, por lo general, en algún lugar de EE.UU. o Europa o, en todo caso, en algún país asiático cuya cultura percibimos como "molona", según los parámetros actuales (y, repito, occidentales): Japón, Corea, China... Raramente se nos ocurre pensar en el mal llamado Tercer Mundo y, si hay escritores que sitúan sus historias utópicas/distópicas en alguno de estos territorios (en los que, por otra parte, vive buena parte de la Humanidad) es porque ellos también son oriundos de países emergentes (por emplear una denominación algo más contemporánea, aunque, seguramente, también inexacta). Es el caso de Saad Z. Hossein, que, aunque escribe en inglés, es bangladesí; no obstante, en este caso ha situado la trama de esta novela de curioso título no en su país, sino en otro cercano, aunque de características opuestas al suyo: el extremadamente montañoso (más no se puede ser) Nepal.
Allí, encerrado en un sarcófago de piedra en una cueva del Kamchenjunga se encontraba prisionero, durante miles de años, el poderoso Melek Ahmar, uno de los Siete Reyes Djinn, el Gran Emblema del Tigris, Enlil de los sumerios, El Destructor de Montañas, El Señor de los Martes... (entre otras muchas cosas). Liberado gracias al deshielo, al descender de la montaña se encuentra con el gurja Bhan Gurung. Juntos se dirigen hacia una de las pocas ciudades habitables que quedan en un mundo envenenado de polución; la hermosa Katmandú S.A., gobernada con sabiduría y justicia por la Inteligencia Artificial Karma... y con el objetivo, por parte de Melek Ahmar, Marte, el Rey Rojo, el Destructor de Mohenjo Daro, el Más Augusto, el Más Hermoso... de tomar el poder para reinar sobre la ciudad y de Gurung de llevar a cabo una venganza cuya causa no se nos explicita. Para ello contarán con la ayuda de otra djinn, la dealer adolescente ReGi -KPopRetroGirl-, aunque también tendrán un adversario, el "sheriff" Hamilcar Pande, encargado por Karma -o al que Karma permite, más bien- de investigar quienes son esos forasteros que han llegado a la ciudad y sobre quienes no existe registro alguno. Y no cuento más, que la novela es breve y, si sigo, os la destripo entera...
Esta "uto/distopía" (permitidme el palabro, por abreviar) tiene un obvió interés en estos tiempos de burbuja auge de las IAs, al fabular sobre como sería un mundo gobernado por ellas (que, en principio, no parece que fuera a estar nada mal... Hasta que uno recuerda que hace no tantos años esos mismos que ahora están tan entusiasmados con el ChatGpt lo flipaban/-ábamos con Matrix y Terminator, que ya avisaban de sus peligros). Pero también, que o incluso ante todo, es una novela llena de humor y es también obvio lo gracioso que resulta cuando en un sistema aparentemente perfecto se introduce un elemento disruptivo... En este caso, el rey djinn Melek Ahmar, Señor de los Martes, etc. que aparece por Katmandú como un elefante en una cacharrería o Peter Sellers en El guateque (más disruptivo aún que el elefante, que también sale). En suma, que la novela, además de (quizás) profética, resulta bastante divertida.
De hecho, si algo se le puede echar en cara al libro (es decir, a su autor), es que la diversión se acaba pronto. En mi opinión la trama debería haberse alargado un poco más, puesto que el tramo central, es decir, el que cuenta las trapisondas por la ciudad del peculiar trío calavera -Melek Ahmar, Señor de los Martes, blablabla... Gurung y ReGi- se resuelve enseguida, cuando daba para mucho juego. La posible crítica a la llamada Inteligencia Artificial tampoco se enseña mucho -cierto es que la novela dará de hace unos pocos años, pero cuando aún esté supuesto adelanto tecnológico no parecía que fuera a ser avasalladoramente imparable (y uso el verbo "parecer" con todas las precauciones). En cualquier caso, resulta una novelita fantástica original y que deja un buen sabor de boca tras su lectura. No sé si eso es mucho o poco, pero creo que sí suficiente.
martes, 8 de septiembre de 2026
Alejandro Sawa: La mujer de todo el mundo
Año de publicación: 1885
Valoración: Recomendable
La literatura y la música tienen cosas en común, seguramente bastantes, pero quizá la más significativa puede ser que transmiten sensaciones. Esta capacidad es en mi opinión un valor, no el más importante pero sí destacado a la hora de apreciar una obra literaria, y desde este punto de vista la novela que escribió Alejandro Sawa con apenas veintitrés años muestra un potencial nada desdeñable.
Aunque en principio pueda parecer otra cosa, la historia gira en torno a la condesa del Zarzal, mujer de atractivo irresistible que reúne todo el catálogo de maldades que quepa imaginar: sirviéndose sin medida de su físico y sus artimañas de seducción, la condesa enloquece, manipula, exprime y consume por completo a todos los que le rodean, siempre con objetivos egoístas y detestables y, lo que es peor, disfruta en el proceso tanto como con el resultado de sus maquinaciones. Es el perfecto demonio femenino, síntesis y paradigma de la maldad en un cuerpo inigualable.
Como vemos, todo en este personaje es sumamente exagerado, sin matices ni oscilaciones, radical y extremo como solo puede serlo un relato juvenil, tan ingenuo en el planteamiento como escabroso a la hora de descender con cierto deleite a los detalles. Hay momentos en que ese Sawa de veintitrés años parece deseoso de protagonizar su propio libro, de ser él mismo uno de esos personajes que doblan la rodilla ante el poder devastador de esa mujer, como confesando su sumisión a ese mundo hiperbólico de placeres y emociones extremas, ansioso de vivir tales situaciones aun con la certeza de que con ello se buscará la ruina. Aunque a decir verdad no parece que la vida del autor fuese exactamente por ese camino de excesos, digamos como un Modigliani literario, de manera que todo parece quedar confinado en el terreno de la ficción.
Pero, volviendo al principio, las sensaciones son intensas, y aunque el argumento tenga en realidad bastante de folletín, prevalece el fuego que su malvada protagonista desata en su entorno, hasta atrapar al lector como podría hacerlo un relato de terror: no nos agrada lo que vemos pero queremos seguir dentro de esa historia, de manera que el lector caería en la misma tentación que atribuíamos al autor, aunque a salvo de posibles daños.
Otra cosa es que técnicamente la narración no resulte muy académica. La prosa, aunque florida y vehemente, es a veces bastante incorrecta (aun habiendo registrado cierto pulido previo según se revela en el prólogo), con algunas incongruencias en la sintaxis, frases que quedan en el aire y hasta ciertos errores léxicos. La misma estructura narrativa parece cuestionable, apuntando a direcciones que quedan abandonadas o acumulando escenas sin una conexión convincente. Todo es explosivo, casi improvisado con voluntad de incendiar o de mostrar un incendio interior, que tanto da, y en ese sentido, con todas sus imperfecciones el libro resulta convincente y transmite con eficacia lo que quiere.
A veces conviene quizá bajar un poco la guardia y no ponernos tan exquisitos. De esta forma podremos apreciar un libro como este, que a pesar de sus deficiencias rezuma frescura y honestidad, y esos son valores que tampoco conviene despreciar.
P.S: Sobre Alejandro Sawa como escritor y personaje de su época tenemos información interesante en las otras reseñas sobre el autor que ponemos aquí debajo.
También de Alejandro Sawa reseñado en ULAD: Criadero de curas, Noche, Declaración de un vencido
lunes, 7 de septiembre de 2026
Valeria Luiselli: Principio, medio, fin
Año de publicación: 2026
Valoración: imprescindible
Este libro es una maravilla. A partir de ahí, vamos a ver si consigo transmitirles el sentido de tan elevada valoración. Nos encontramos con un libro original, valiente, excelentemente narrado y exquisitamente cerrado. Y es que su autora, la escritora mexicana Valeria Luiselli, derrocha talento y nos presenta una obra enormemente ambiciosa que se sitúa a medio camino entre la novela, el ensayo y la autoficción, y tocando géneros tan diversos sale airosa de todos ellos.
La obra comienza con la llegada de una madre y su hija a Sicilia. La madre está escribiendo una novela, se acaba de divorciar y está buscando reorientar su vida. La hija es una adolescente que cuestiona, porque está en edad para ello, muchas de las decisiones de su progenitora. Asistiremos a lo largo de la novela a un continuo proceso de crecimiento personal, tanto de la madre como de su hija, que iremos comprobando a través de los diálogos que sostienen. Porque como señala la protagonista, en este momento de su vida se encuentra en el medio: " Me queda claro lo que ocurre en el medio, a la mitad de las cosas: si la vida es una especie de arco y una está parada más o menos a la mitad por ahí de los cuarenta años, parada, pues, en su ápice, lo que se observa es, de un lado, a los hijos entrando a la vida, empezando su camino, y del otro lado del arco, a los padres, en su camino hacia fuera, retirándose. La mitad, entonces, es ese lugar difícil desde el que se observa como la vida se encuentra con la muerte, cómo la llegada se anuda con la partida. La mitad es el lugar donde el principio y el final se entrelazan de manera terrible e irremediable".
La idea del viaje a Sicilia no es casual. La bisabuela de la familia era siciliana y en un momento dado abandonó la isla buscando mejorar su vida. En esa huida se llevó consigo un mosaico robado de la Villa de Casale, donde trabajaba en las excavaciones, que representa la cabeza de Proteo, un dios griego capaz de cambiar de forma y predecir el futuro, que dará pie a la autora para introducir en la trama una serie de elementos mitológicos y de cultura clásica.
La madre y la hija consideran que el mosaico debe regresar al lugar al que pertenece y viajan por la isla para devolverlo. La inquietante presencia del Etna, de las tormentas, de los vientos que dan nombre a cada uno de los cuatro capítulos en que se divide el libro y los incendios que asolan la isla acompañarán a nuestras protagonistas que van transmitiendo por internet a su abuela, que vive en México, tanto su periplo por la isla como los avances en la novela de la madre. Estos correos a la abuela sirven a la escritora mexicana para realizar un ejercicio metaliterario, en el que se nos desvelan las relaciones entre la escritura y la vida: "Una novela sobre una madre y su hija, una hija y su madre, viajando a lo largo de alguna orilla hacia otro marco temporal. Una novela a la mitad, en el medio de la novela, a medio camino de las cosas. ¿O no es una novela sino un ensayo? Tal vez la mitad no quepa en la arquitectura apretada de las novelas, en el corsé de la trama. Tal vez la mitad, la parte de en medio, sea más afín al espíritu holgado, deambulante del ensayo. Tal vez tenga que ser un ensayo hasta que pueda volver a ser una novela. Un ensayo con un principio, un medio y un fin".
Luiselli va construyendo un mosaico en que, más allá del viaje de las protagonistas, se van relacionando las vidas de las cuatro generaciones representadas por la bisabuela, la abuela, la madre y la hija. La memoria y la maternidad son, sin duda, los ejes de la novela: "Pensamos que lo que les damos a nuestra hijas es algo así como una estafeta en una carrera de relevos. Les pasamos lo que tenemos para que ellas continúen su camino solas, pero con más herramientas, y tal vez gracias a eso puedan tener mejores vidas, tomar mejores decisiones".
Efectivamente, la hija tomará ese relevo y se convertirá en protagonista final de la novela en un giro inesperado que demuestra el enorme talento como narradora de Luiselli. Así escribe la hija a su abuela: "Yo sé que Mamá no te ha mandado nada todavía. No te ha mandado nada porque no ha terminado, es muy lenta. Escribió la primera parte y luego la parte de en medio, pero dejó toda la parte final vacía. Y ya no va a tener tiempo para escribirla. O tal vez nunca va a poder escribir el final, tal vez le da miedo o le da flojera o simplemente no sabe cómo es el final". Aquí debería citarles el maravilloso párrafo final del libro, tal como lo escribe la hija, pero sería un spoiler inexcusable.
Al final del libro, a modo de epílogo, se incluye un anexo con 32 polaroids que recogen el itinerario de nuestras protagonistas y un QR que contiene un archivo de sonidos recogidos en la isla.
Esta es mi mejor lectura del año. Una novela escrita con elegancia y naturalidad, con unos diálogos deliciosos y sugerentes entre las protagonistas, con referencias continuas a temas literarios y filosóficos, con reflexiones precisas sobre la vida, la memoria y el paso del tiempo y con el telón de fondo de la maravillosa Sicilia. Imprescindible.
También de Valeria Luiselli en ULAD: Los ingrávidos, Los niños perdidos, Desierto sonoro
domingo, 6 de septiembre de 2026
Indio Solari: Recuerdos que mienten un poco
Año de publicación: 2019
Valoración: imprescindible para fans
El Indio no se quita responsabilidades sobre lo correcto o incorrecto de sus actos. Hasta diría que Figueras lo quiere ensalzar varias veces y él se ocupa de bajarle de un hondazo la intención. Pero tampoco niega la necesidad de seguir su camino artístico por encima de todo, lo agradecido que está con su público, lo que le debe a su esposa e hijo, el amor por la pintura y la música, entre otras cosas. Cada tema deja sentado un mapa de referencias, del que podemos extraer nombres tan disímiles como Cohen, Alfred Jarry, Mailer, Steinbeck, Billie Holiday, etcétera, a la vez que profundiza en lo que vendrá luego de su vida, en esa terra incognita que es la muerte y de la cual esperaba llegar a ella como un jugador de póker con una buena mano. Más que detallar el libro, para quienes conozcan al personaje, aunque sea por arriba, insisto en esta lectura. Si uno entiende el poder del arte, de la cultura, entiende también cómo, de muchas maneras, este cantante tocó la vida de millones y la transformó en algo mejor.






.jpg)