Mostrando entradas con la etiqueta Grecia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Grecia. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de marzo de 2013

"Europa: una mala salud de hierro": mi artículo en El Huffington Post

Europa: una mala salud de hierro

Carlos Carnero


Artículo publicado el 12/03/2013
Una mala salud de hierro: no hay mejor frase para definir la capacidad de resistencia que la UE está demostrando frente a la crisis y sus consecuencias. Puede ser positivo, pero también negativo. Veamos.

Desde el lejano inicio de la crisis (solo han pasado cinco años, pero cada instante dura mucho más que lo que señala el reloj), al euro se le ha administrado la extremaunción en varias ocasiones. Y con el euro, a la UE en su conjunto. De la mano de Grecia, de Irlanda, de Portugal, de España o de Italia (salvando las distancias en cada caso), a cada repunte grave de la crisis de la deuda -prima de riesgo mediante- o en todos los desacuerdos y dilaciones en y del Consejo Europeo, no faltaban voces que situaban a la Unión a punto de colapsar primero y disgregarse después.

Ni faltaban ni faltan razones para pensar así, aunque los análisis se confundieran a menudo con los deseos de que el vaticinio se hiciera realidad. Ahí están los grandes especuladores como el mejor ejemplo posible de quienes, además, han hecho todo lo posible para que sus profecías fueran autocumplidas. Al final, la realidad ha sido más tozuda que la imaginación, de forma que la UE, aún a trancas y barrancas, ha sido capaz de construir en tiempo real parte de lo que, con su carencia, había provocado muchos problemas: los instrumentos imprescindibles de una unión económica en la que enmarcar la moneda única.

Aún queda mucho camino por recorrer hasta que la UE sea una unión política y cuente con un Tesoro comunitario, un presupuesto suficiente y una completa unión económica y social con ingresos propios de carácter progresivo, armonización fiscal y salario mínimo europeo. Pero los pasos dados ya no tienen marcha atrás. Ahora hay, sin embargo, algo mucho más urgente por hacer: reorientar la política de austeridad hacia una de crecimiento con la que afrontar el principal problema de la Unión, que no es otro que reducir el desempleo.

Cualquiera diría que, en el marco de la crisis, la UE habría sufrido un desgaste brutal entre la opinión ciudadana. Pues nada más lejos de la realidad, a tenor de las últimas encuestas. Tomemos como ejemplo a los españoles, que siguen considerando a la Unión como algo más positivo que negativo, quieren seguir en el euro, no culpan a Europa de la política de austeridad -sino a Gobiernos como el alemán o el nacional- y se sienten tan españoles como europeos. Desconfían de la UE cuando se les pregunta de ese modo, pero lo mismo dirían, acrecentado, de cualquier institución: preguntemos por las del nivel nacional y comparemos.

En todo caso, lo dicho puede administrarse de dos maneras opuestas: para empecinarse en la política de recortes y dormirse en los laureles o para apostar de nuevo por Keynes y proponerse recuperar la confianza perdida. Por eso decía que la resistencia de la UE podía ser negativa o positiva, dependiendo de cómo se entienda.

En mi opinión, hacer lo primero se traduciría en terminar convirtiendo en realidad los sueños de los enemigos de Europa, mientras que apostar por lo segundo es lo que los ciudadanos nos piden con su europeísmo. Conviene no equivocarse.


lunes, 18 de junio de 2012

Empiezo a escribir en El Huffington Post: Grecia, la UE y los titulares rotos

Entro a formar parte de la comunidad de blogueros de El Huffington Post, el diario digital que acaba de nacer y dirige Montserrat Domínguez. Un proyecto ambicioso, que ya fue un éxito en los Estados Unidos y que tiene la frescura de quien ha decidido contar la realidad para que se entienda. Me he estrenado hoy con un post titulado "Grecia, la UE y los titulares rotos". Aquí tenéis el enlace. Copio también el artículo a continuación:

Grecia, la UE y los titulares rotos

Carlos Carnero

Director gerente, Fundación Alternativas

 Ni antes ni después de las elecciones generales griegas del 17 de junio la Unión Europea ha estado al borde del abismo. ¡Tranquilos, tranquilos, no tecleen todavía contra mí desde su ordenador! Ya sé que mi afirmación no es políticamente correcta (¡qué tiempos estos en los que afirmar lo contrario sí lo es!), pero déjenme explicarme, por favor.

Porque estamos tan embarcados en el titular catastrófico -y fácil- que he creído olfatear en ciertas crónicas desde Atenas un cierto enfado con los griegos por no haber respondido a lo que se esperaba de ellos: que dieran la mayoría a los partidos contrarios al acuerdo establecido con la UE gracias al que el país ha podido seguir funcionando estos dos últimos años. Son los titulares rotos.

Hay otros que se han molestado con más razón por el resultado. No son los sufridos periodistas que ahora llenan Atenas, después de tantos años sin más de uno o dos corresponsales de la prensa española -por ejemplo- en esa capital. Se trata de quienes, a través de la especulación financiera, llevan apostando (no hay otra palabra mejor para definir lo que hacen) contra el euro desde hace varios años, tanto para hacer enormes cantidades de dinero como para intentar derribar el molesto proyecto que la moneda única y la propia UE representan para ellos.

Decía el otro día un amigo analista que no hay una conspiración específica contra el euro. Y lleva razón...si pensamos que los especuladores son en sí mismos un complot contra todo lo que nos es su propio beneficio, ya sea medido en términos políticos o económicos.

Los enemigos del euro, esos especuladores del complot y sus amigos políticos, esperaban otras noticias de Grecia que, ingenuamente transformadas en la dichosa frase del abismo (entre otras mil parecidas y ya cansinas), ayudaran a sus objetivos. No las han tenido, afortunadamente, porque las crisis se retroalimentan con las malas sensaciones percibidas por la ciudadanía que terminan desalentando el consumo y la inversión. Pregúntenle al tendero de la esquina.

Pero no se equivoquen: no cejarán en el empeño. Volveremos a vivir días de vértigo con la prima de riesgo y las bolsas, como si no existiera más que la economía financiera. Ocurrió hace unos días con el rescate pedido por España para sanear parte de sus bancos: la lógica honesta hacía suponer que la reacción de los mercados sería positiva, pero fue al contrario. No por las dudas sobre tal o cual aspecto de la operación, no porque el Gobierno lo haya hecho mejor o peor, no seamos ingenuos, sino por algo más pedestre: los enemigos del euro se han posicionado para intentar que España tenga que acudir a un rescate de todo el país, algo que para ellos sería un gran negocio a corto -beneficios contantes y sonantes- y largo plazo -acabar con la unión monetaria, para cazarnos uno a uno por separado-.

Saben que la Unión Europea no está al borde del abismo. Que es y seguirá siendo la primera economía y la mayor potencia comercial del mundo, con una ingente capacidad tecnológica y de innovación, con el capital humano mejor formado, con mecanismos de estabilización económica y social (el Estado del Bienestar) que solo la historia puede crear, el lugar del Planeta donde se vive más y mejor a partir de unos valores que se han hecho universales, a pesar de todo. Pero también conocen nuestras fortalezas y debilidades. Y las segundas quieren aprovecharlas al máximo.

Nuestras debilidades están a la vista e incluyen la falta de confianza, la duda permanente, la existencia de 27 estados a veces muy diferentes en la UE y tener que responder sin antecedentes y en tiempo real a la crisis, construyendo al tiempo que se camina, lo que inevitablemente provoca tropezones.

Y, sin embargo, nuestras fortalezas, con ser muchas, no terminan de utilizarse como sería menester. Bastaría con que el Banco Central Europeo anunciara que comprará toda la deuda nacional de los Estados del euro a cualquier precio para ahuyentar a los chacales. ¿Locura? No más que el anuncio efectuado el viernes 15 de junio de forma preventiva: liquidez ilimitada para todo el sistema financiero europeo si en Grecia los resultados electorales complicaban las cosas.

Con su anuncio, el BCE ha empezado a comportarse como la Reserva Federal de los Estados Unidos o como los bancos centrales de cualquier Estado nación con moneda propia. O sea, como una institución federal de una democracia federal. ¿Anuncio propio de quien está al borde del abismo? ¿O garantía de quien conoce sus propias y enormes capacidades? Más bien lo segundo.

Ese es el futuro de la UE, tantas veces demandado por los federalistas (incluidos los que redactamos su primera Constitución), que hoy se muestran como los más pragmáticos europeístas. "In God we trust?". Por supuesto, pero también en nosotros mismos. Si los europeos queremos, les podemos. A pesar de nosotros mismos, lo estamos demostrando cada día: por mucho que se empeñen, el euro no se disuelve, sino que se fortalece. Al tiempo.





jueves, 3 de noviembre de 2011

La carta de Papandreu a Van Rompuy: mi profundo respeto


Impresionante la carta de Yorgos Papandreu (al que respeto profundamente y al que he tenido ocasión de conocer y escuchar personalmente, la última vez en julio pasado en Atenas) al Presidente del Consejo Europeo fechada el 1 de noviembre. A no perderse las referencias a la actitud "responsable" de la oposición. La teneís en Público.

domingo, 17 de julio de 2011

Los socialistas europeos proponen la compra masiva de deuda griega: buena iniciativa


Así lo informa la Agencia EFE en una información que recoge Nueva Tribuna.

El secretario de Estado para la Unión Europea, Diego López Garrido, propuso en nombre del PSOE a los socialistas europeos -reunidos ayer en teleconferencia ante la cumbre de líderes de los países del euro del jueves- la compra masiva de deuda griega para que el país pueda bajar sus tipos de interés.

López Garrido ha explicado que "la flexibilización de la llamada Facilidad Europea" fue una de las propuestas que hizo a los socialistas europeos, junto con la necesidad de "focalizar" en Grecia y en la ayuda "inmediata" que necesita para pacificar las turbulencias financieras la declaración que acordaron.

En la declaración, los dirigentes socialistas europeos piden que los estados de la UE "actúen unidos" en la crisis de la deuda y den pasos decididos para tranquilizar a los mercados, y recalcan que los Estados deben mostrar "su primacía sobre los mercados", donde algunas acciones "fuera de control" han provocado "una transferencia de la gestión de los presupuestos nacionales al sector privado".

Además del presidente del PSE, Poul Nyrup Rasmussen, en la reunión que celebraron en la mañana de ayer por teleconferencia participaron, entre otros, el primer ministro griego, Yorgos Papandréu, la francesa Martine Aubry o el líder del grupo socialdemócrata en el Parlamento Europeo, Martin Schulz.

López Garrido ha asegurado que, en nombre del PSOE, insistió en la necesidad de que la "ayuda sostenible" a Grecia sea una prioridad para los socialistas europeos y que, para ello, señaló que una de las fórmulas posibles es la compra de bonos griegos a través de la Facilidad Europea y por acuerdo internacional.

Además, López Garrido defendió la emisión de eurobonos por parte de los países de la UE -una propuesta que, según ha señalado, no tiene el "acuerdo completo" de Alemania- así como, a largo plazo, la puesta en marcha de una tasa que grave las transacciones financieras y la creación de una agencia de calificación europea.

El documento acordado por los socialistas europeos recoge las propuestas españolas ya que, en primer lugar, pide que se garantice la estabilidad de Grecia y, después, lanza propuestas concretas como el lanzamiento de bonos de deuda de la zona del euro o la creación de una agencia de estabilidad para ayudar a los países con problemas de financiación.

Asimismo, reclama que el fondo de rescate de la zona euro sea "verdaderamente eficiente" al ayudar a los estados atacados por los especuladores, al mismo tiempo que garantice que los inversores privados contribuyen a la factura de la crisis.

jueves, 7 de julio de 2011

Plantar cara ya a Moddy's y Cía: mi artículo en Nueva Tribuna

Aquí tenéis el artículo que publico en Nueva Tribuna:

Plantar cara ya a Moody´s y Cía

Carlos Carnero

Moody's sigue al ataque: ahora le ha tocado el turno a Portugal. El mecanismo que aplica es sencillo: un oscuro empleado de la agencia, al dictado de sus responsables, emite un comunicado -un simple correo electrónico, un papelillo- que tiene la virtud de dañar las expectativas de un país entero -Portugal en este caso- y de otros más de rebote: Irlanda, Italia, España... Anuncio que se hace siempre coincidiendo con una subasta de deuda –la portuguesa- o en la víspera de la misma –la española-.

Se repite el esquema: Plan de Ajuste, rebaja de la calificación de la deuda, nuevo Plan de Ajuste, y así en un bucle infernal que paga con creces la ciudadanía.

Moody's sabe bien lo que hace: alarmar para hacer ganar dinero a espuertas a quienes tienen grandes cantidades de disponible para especular comprando deuda rebajada, que se hace más cara en sus intereses con cada una de las descalificaciones, y, de paso, golpear al euro, que incomoda al dólar norteamericano y a la libra esterlina como monedas de reserva y cambio.

Todas o casi todas las notificaciones bajistas de Moody's y sus hermanas de correrías -todas con nombres ridículos o provocadores, por cierto- se dirigen a países continentales de la eurozona.

Pues, a pesar de la insostenible situación financiera de los Estados Unidos -que no deja de emitir dólares dándolo a la máquina de hacer billetes y está al borde del colapso fiscal- o de la monstruosa deuda británica (varias veces la española), ni Washington ni Londres son recalificados. A lo sumo, reciben alguna admonición con preaviso, poco más.

Las agencias tienen una responsabilidad que ya pasa de castaño oscuro. Hasta el propio Presidente de la Comisión Europea, Barroso, ha tenido que decirlo esta vez, con el PSD gobernando en Lisboa aplicando más allá de lo acordado un Plan de Ajuste bastante más duro del que rechazó estando en la oposición a propuesta del Partido Socialista, por cierto.

¿Qué hacer además de lamentarse?

Es sencillo y solo requiere voluntad política y pragmatismo al tiempo: crear una Agencia Europea de Calificación de Deuda, emitir eurobonos y, a medio plazo, sustituir deuda por imposición progresiva.

Otra sugerencia: que la Comisión Europea inicie un procedimiento de investigación formal sobre las agencias de calificación para comprobar su funcionamiento e intenciones y, en caso de graves violaciones de la libre competencia y del mercado único, actuar en consecuencia y con todas las consecuencias, incluyendo acudir a los tribunales.

Pero hay una cosa más.

Si cada vez que las agencias lanzan el bulo –afirmación infundada- contra un país, los medios de comunicación del mismo lo reproducen sin más como primer titular, les están haciendo el juego que desean. ¡Responsabilidad, por favor!

domingo, 3 de julio de 2011

Consejo de la Internacional Socialista en Atenas


Regreso de Atenas, donde he participado en nombre del PSOE -junto con el diputado al Congreso Hugo Morán, la eurodiputada María Muñiz y el Director del Instituto Pablo Iglesias, Daniel Yates- en el Consejo de la Internacional Socialista que ha abordado la primavera árabe, el conflicto del Próximo Oriente y las lecciones de Fukushima.

Pleno y activo apoyo de la IS al Gobierno de Papandreu, que la preside y que abrió las sesiones con un discurso sólido y esperanzador en esta coyuntura tan complicada para el país.

Y demostración palpable de que la Internacional sigue siendo un instrumento útil para reunir a los progresistas de todos y cada uno de los progresistas del Planeta que quiere serlo todavía más, por lo que ha creado un amplio comité para estudiar su propia reforma.

miércoles, 29 de junio de 2011

Grecia sigue caminando frente a la crisis



El Parlamento griego ha aprobado el Plan de Ajuste acordado por el Gobierno de Atenas, la UE y el FMI.

Se trata de una gran victoria para el Primer Ministro Andreas Papandreu y el PASOK, que incluso ha contado con el apoyo de una parlamentaria de la oposición de derechas y la abstención de otro pequeño partido de centro.

Hoy Grecia vive una situación extraordinariamente difícil, creada por la herencia nefasta del Gobierno de derechas de Nueva Democracia que precedió a los socialistas.

Pero esa misma Nueva Democracia, pilotada por Antonis Samarás, ha desoído las llamadas a votar sí al Plan de Ajuste efectuadas por la UE y hasta por el propio Partido Popular Europeo, al que pertenece. Sigue así la estela de otras oposiciones que en otros países de la UE no fueron capaces de entender la gravedad de la situación y la necesidad de poner a un lado los intereses particulares y las diferencias puntuales para actuar con unidad.

Sea como sea, Grecia sigue caminando frente a la crisis, el euro está todavía más fuerte (se cambia a 1'44 $), la prima de riesgo de países como España ha descendido sustancialmente y las bolsas están al alza.

Un paso más, pero imprescindible, para salir de esta crisis creada por el neoliberalismo y la falta de regulación de los mercados, no lo olvidemos.

lunes, 20 de junio de 2011

Mi plena solidaridad con el nuevo Gobierno griego por su responsabilidad y patriotismo


Contemplo la fotografía del juramento del nuevo Gobierno griego del Primer Ministro Papandreu y aprecio en la solemnidad de la ceremonia y la gravedad de los rostros la responsabilidad y determinación con que los nuevos y antiguos ministros helenos asumen su responsabilidad en un momento crítico para la nación. Veo entre ellos buenos amigos míos, antiguos compañeros en el Parlamento Europeo: Stavros Lambrinidis (Exteriores), Panos Beglitis (Defensa).

Frente a los ataques de los especuladores financieros y la incomprensión de buena parte de la ciudadanía, con el apoyo de la UE -que nos gustaría, sin embargo, fuera más rápido y decidido-, los socialistas griegos están tratando de sacar al país del marasmo económico en el que lo dejó sumido el gobierno de Nueva Democracia.

Vivimos una época histórica que el paso del tiempo demostrará clave. Una época en la que muchas cosas se están haciendo bien y algunas otras regular, qué duda cabe, o incluso mal.

Lo fácil en esta coyuntura es criticar sin alternativas, culpar a los gobiernos y a los partidos que los sustentan de todos los males, volverse contra la UE, olvidando que sin la acción de esos gobiernos, sin la firmeza de esos partidos, sin la solidaridad europea, la crisis que otros han generado (el neoliberalismo, la derecha) se hubiera llevado por delante a nuestros estados.

Pero este es también un tiempo en el que la honestidad de gobiernos como el de Papandreu (o el de Zapatero, aquí, en España, en nuestra piel de toro, en condiciones muy distintas e infinitamente mejores, es verdad) está dando un ejemplo de responsabilidad y patriotismo que, sencillamente emociona. Les deseo todo lo mejor, el éxito para que Grecia siga siendo un país fuerte y europeísta.

miércoles, 28 de abril de 2010

Nuestras entrañables agencias de calificación de deuda

Mercados, agencias de calificación de la deuda. ¿Somos tontos o nos lo hacemos? ¿No nos damos cuenta de que tales agencias están actuando pro domo sua? ¿Para cuándo una nueva regulación europea que abra el mercado de las agencias de calificación? Y, sobre todo, ¿para cuando una Agencia Europea de Calificación de Deuda neutral y objetiva en el marco de la UE que nos aleje de los anuncios a bombo y platillo que solo buscan favorecer a los especuladores que se llaman a sí mismos mercado? Por cierto, ¿cómo calificaban tales agencias los productos basura norteamericanos en 2008, el origen y la causa de la crisis financiera? Grecia saldrá adelante y lo hará con la solidaridad europea, por una sencilla razón: al final, la economía real termina imponiéndose a los espejismos interesados de lo financiero. Pero lo fundamental es evitar que, en el ínterin, los de siempre saquen sus réditos de forma irresponsable y, en una economía social de mercado, inaceptable. ¿Estamos de acuerdo? Y no dejéis de leer el excelente artículo de El País digital sobre el tema.

sábado, 24 de abril de 2010

Impresionante discurso del Primer Ministro Papandreu


Al dar la noticia de la decisión de Atenas de recurrir al mecanismo de rescate aprobado por la UE, El País titulaba "Grecia se rinde". Entiendo bien lo que el periodista trata de decir con esa frase y con la mejor voluntad. Pero creo que, en realidad, es al revés: Grecia no se rinde, sino que continúa la lucha con la solidaridad de la Unión Europea.

En ese sentido, me ha precido impresionante el discurso pronunciado por el Primer Ministro Papandreu al anunciar la decisión citada, haciendo un llamamiento a la voluntad nacional frente a la terrible herencia dejada por el anterior gobierno conservador. Merece la pena leerlo y vibrar -sí, vibrar- con su fuerza.

jueves, 22 de abril de 2010

Tres crisis y una unión política europea: mi artículo hoy en Cinco Días

Hoy publico el siguiente artículo en Cinco Días:

Tres crisis y una unión política europea

Carlos Carnero - 22/04/2010

Las presidencias semestrales de la Unión Europea son juzgadas, además de por cumplir el programa establecido, por su capacidad para enfrentarse a las crisis que estallan durante su desarrollo. Así ocurrió con Francia en 2008, cuando tuvo que lidiar con la guerra entre Rusia y Georgia y hacer frente al caos financiero del otoño. Y la presidencia española de la UE no iba a ser menos. Desde el 1 de enero, España, a la cabeza del Consejo de la Unión, ha hecho frente a tres crisis sucesivas: la humanitaria, la económica y la aérea. Veamos.

La humanitaria llegó de la mano brutal que, en forma de terremoto, arrasó Haití en enero. La Unión Europea, con la presidencia española actuando en tiempo real -las imágenes de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega en ese país lo hicieron patente-, estuvo a la cabeza de la respuesta humanitaria desde el minuto uno, haciendo visible su presencia con todo tipo de equipos de rescate y ayuda de emergencia. Y hoy está en la vanguardia de la reconstrucción del país como el mayor donante mundial para ese objetivo.

Era un dato descontado que la crisis económica que afecta al conjunto del Planeta iba a seguir pesando sobre todos los países europeos. Pero ya era más difícil de prever con los datos disponibles que sus consecuencias sobre un miembro de la zona euro, Grecia, iban a ser tan devastadoras. Atenas no podía quedarse sola ante un peligro de quiebra en sus finanzas, al menos por dos razones: la primera, de solidaridad con un estado miembro de la Unión; la segunda, de interés en evitar que una situación descontrolada tuviera graves consecuencias sobre la moneda única.

La inexistencia de previsiones en el Tratado frente a este tipo de situaciones ha sido suplida por los responsables europeos -presidente del Consejo Europeo (Van Rompuy), presidencia española (Zapatero) y Comisión Europea (Barroso)- con agilidad y eficacia. En primer lugar, con la solidaridad política expresada en la reunión extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno del 11 de febrero; después, con la definición de un mecanismo de rescate realista, útil y compatible con la norma fundamental de la Unión creado por la Eurozona en el marco de la reunión el Consejo Europeo de primavera.

Finalmente, las cenizas del volcán islandés han paralizado el tráfico aéreo en los cielos europeos, causando graves perjuicios a miles y miles de viajeros e importantes pérdidas a las aerolíneas.

Pues bien, a pesar de que la Unión Europea no tiene competencias para abrir o cerrar espacios aéreos nacionales -poder que recae en cada Estado- y Eurocontrol no es una estructura de la Unión, la presidencia española se ha empeñado en conseguir una respuesta coordinada entre sus miembros para desbloquear sistemáticamente la situación en bien de los pasajeros, autorizar ayudas públicas a las aerolíneas afectadas y rescatar a su ciudadanos bloqueados, manteniendo siempre los principios de precaución y seguridad. Las decisiones del Consejo de Transportes presidido por el ministro de Fomento Blanco y las gestiones del secretario de Estado López Garrido han conseguido las tres cosas.

Es esencial apreciar que en esas tres crisis se ha trabajado con la vista puesta en lo que, en mi opinión, es el gran objetivo político de la presidencia española: impulsar que la UE comience a actuar con convicción como lo que es tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, una unión política.

Haití es el ejemplo de una política exterior europea global de progreso; Grecia, el de la puesta en marcha de las primeras piedras de un verdadero Gobierno económico europeo; las cenizas del volcán, el de la atención a las necesidades ciudadanas allí donde es necesario, empezando por el derecho a un transporte seguro y eficaz. Y todo ello colaborando de forma leal y constructiva (y a veces silenciosa, porque así debe ser) con quienes encarnan el afán de ser aquella unión política en sus primeros meses de mandato: Van Rompuy y Ashton.

De ahí que crea que el balance de esta presidencia semestral -como lo fue en 1989, 1995 y 2002, en circunstancias diferentes- se perfila como positivo. Cosa de todos, logro de esta España europea y europeísta en cuya capacidad merece la pena confiar más de lo que solemos hacerlo.

Carlos Carnero. Embajador en Misión Especial para Proyectos en el Marco de la Integración Europea

lunes, 12 de abril de 2010

Positiva decisión del Eurogrupo


Como afirmé hace unos días en un desayuno informativo con la Agencia Servimedia, la UE va concretando paso a paso mecanismos que apuntan en la dirección de un gobierno económico europeo. Así ha sido con la positiva decisión adoptada ayer por el Eurogrupo respecto al mecanismo del hipotético rescate de Grecia. La Presidencia Española de la UE hace sus deberes, y los hace bien.

sábado, 27 de marzo de 2010

Apostando por el gobierno económico y social de la UE: mi artículo hoy en El País


Hoy publico un artículo en El País sobre el imprescindible gobierno económico y social de la UE tomando como punto de partida el acuerdo de la zona euro sobre Grecia. Espero que os guste:

"Y ahora, zancadas

CARLOS CARNERO

EL PAÍS - Opinión - 27-03-2010

No dudé en apretar el botón del sí cuando el Parlamento Europeo se pronunció sobre la moneda única en mayo de 1998. Era un momento histórico, de esos que a uno le permiten decir aquello de "yo estuve allí", como cuando culminamos los trabajos de la Convención que elaboró la Constitución Europea -hoy llamada Tratado de Lisboa-, que también respaldé con convicción.

Y lo hice con la seguridad de haber dejado claro (en mi declaración de voto en el primer caso, en mis múltiples intervenciones en el segundo) que el euro y la Constitución eran pasos decididos hacia la unión política europea, pero que ninguno la culminaba, porque ni en la moneda única ni en la primera Carta Magna se definía nítidamente la unión económica y social.

Todo no puede conseguirse al mismo tiempo, porque los procesos históricos son eso, procesos sometidos a correlaciones de fuerzas y coyunturas determinadas. Y el desarrollo de la construcción europea no es una excepción. Pero los acontecimientos ligados a la "Gran Recesión" han puesto de manifiesto que es imposible por mucho tiempo seguir caminando a la pata coja sin riesgo de caerse.

Europa no ha contemplado la crisis como quien ve llover. Al contrario: en noviembre de 2008 actuó deprisa para garantizar la solvencia del sistema financiero y los depósitos de los ahorradores; empujó en ese sentido a la comunidad internacional, vía G-20, abriendo nuevas puertas de reflexión, incluso sobre una tasa a las transacciones financieras internacionales (un anatema para muchos hasta hace poco tiempo), y, finalmente, ha plantado cara a los especuladores adoptando medidas para ayudar a Grecia y prevenir situaciones futuras de similar perfil.

El acuerdo sobre Grecia es un paso positivo, a cuya adopción nuestro país ha contribuido certeramente desde la Presidencia del Consejo. Pero un paso, no más, que sobre todo tiene la importancia de haber evitado el enorme coste de no darlo. Podemos imaginar fácilmente lo que habría sucedido si una coalición europeísta formada, entre otros, por Alemania, Francia y España no hubiera impulsado tal decisión: las consecuencias para Atenas y el conjunto de la Unión Europea habrían sido devastadoras.

Pero haber eludido el coste del no acuerdo sobre un mecanismo de rescate también ha tenido su precio. Por ejemplo, la inclusión del Fondo Monetario Internacional en el mismo. Se dice con razón que es lógico, porque los europeos somos uno de los mayores socios del FMI. Pero no es posible ocultar la contradicción que supone haber creado una moneda única gobernada soberanamente por sus miembros y terminar dando cartas en el asunto a una institución formada por países ajenos a ella. ¿Cómo va a conjugarse, por ejemplo, el poder de pronunciamiento de la Comisión Europea y del Consejo sobre los planes de estabilidad de un país que acuda al rescate con la capacidad del Fondo para enunciar sus propios requerimientos en el plan de ajuste correspondiente? ¿Aceptará el FMI vigilar sólo la política fiscal del salvado, porque la monetaria y cambiaria están en manos del Banco Central Europeo?

Y, sin embargo, eso, con no ser lo más importante respecto de lo decidido por los países del euro, también ayuda a poner de manifiesto lo relevante de verdad: conseguir que el acuerdo adoptado abra por fin los ojos de quienes se resisten a configurar un auténtico gobierno económico y social de la UE, del que la moneda única sería un instrumento central, por descontado, pero al mismo nivel que un Tesoro europeo que contenga un presupuesto suficiente, transparente y comprensible para la ciudadanía que permita intervenir en el ciclo económico, una armonización fiscal imprescindible y una Europa social que ponga al mismo nivel las normas del mercado único y las relaciones industriales y laborales, como piden los sindicatos.

El paso dado ahora debería venir seguido de zancadas en el inmediato futuro para establecer de hecho y luego constitucionalmente una verdadera política económica europea. Una primera zancada puede ser la Estrategia de Crecimiento y Empleo 2020, cuyo planteamiento es tan sólido como realista, que a su vez demostrará la necesidad de seguir avanzando en aquella dirección si de verdad se desean alcanzar sus objetivos.

¡Que nadie se asuste!: lo dicho no significa encender una revolución, sino aplicar de forma coherente el funcionalismo que ha servido a lo largo de más de 50 años para construir el espacio democrático y de progreso más importante del planeta. Siguiendo ese funcionalismo, la Presidencia Española de la UE se empeñó en su día en demandar un gobierno económico europeo. Llovieron truenos y centellas. Pero, una vez cesado el estruendo mediático, el empeño de Zapatero va obteniendo resultados.

Si somos capaces de construir una coalición europeísta de países, instituciones -empezando por las más comunitarias, la Eurocámara y la Comisión- y fuerzas sociales y ciudadanas empeñadas en conseguirlo, la política económica común será una realidad a medio plazo. En eso estamos los europeístas de siempre, no en cuestionar desde el casticismo que España pueda y deba participar si es menester en el rescate de otro socio comunitario. ¡Faltaría más!"

viernes, 26 de marzo de 2010

Al rescate: la Eurozona da un buen paso, que deberá ir seguido de zancadas


Al aprobar ayer cómo acudir al rescate de un país de la zona euro al borde de la bancarrota, la Eurozona (con el impulso de España desde la Presidencia semestral de la UE) ha dado un buen paso. Pero solo un buen paso. La situación creada demuestra que la moneda única es un elemento más de la imprescindible política común europea que los tiempos demandan. Es una noticia positiva que pongamos mecanismos en marcha para hacer frente a los coches asimétricos que puedan sufrir miembros del euro. Pero es preciso definir otros fundamentales en términos constitucionales: un Tesoro europeo, un presupuesto suficiente, una armonización fiscal, una Europa social. Es, en fin, imprescindible caminar hacia la culminación de la unión política. Ese es el gran reto, que no conseguiremos de la noche a la mañana, sino con tiempo, esfuerzo de convencimiento y construcción de mayorías.

domingo, 8 de febrero de 2009

Un buen análisis que pone el dedo en la llaga de la crisis: el problema es el modelo de capitalismo desregulado

Seguro que todos hemos leído u oído hablar de uno de los primeros libros que analizaron la globalización de forma inteligible para todos los públicos: "No Logo", de Naomi Kelin.

Aunque posteriormente ha publicado otros trabajos igualmente interesantes, daba la impresión de que se le había perdido un poco la pista. Pero la verdad es que sigue escribiendo cosas interesantes, por ejemplo, en The Guardian.

Acabo de leer el artículo que publicó en ese excelente periódico el viernes pasado con el título (en parte en castellano) "Que se vayan todos -that's the global backlash talking", en el que analiza la actual crisis económica utilizando el ejemplo de cuatro economías que han entrado tan deprisa en barrena como antes estuvieron lanzadas a un crecimiento hoy demostradamente de papel: Islandia, Lituania, Grecia y Corea del Sur.

Y todo ello utilizando el eslogan que los argentinos hicieron famoso en lo más duro de la recesión que vivió ese país: que se vayan todos.

En efecto, como dice Klein no estamos solo ante un gobierno nefasto por parte de las élites políticas y económicas, sino ante un cuestionamiento del modelo de capitalismo desregulado que ha imperado en las dos últimas décadas.

Creo que es imprescindible subrayarlo, por dos razones: una, todavía hay quien pretende aplicar las recetas de ese modelo (el FMI, por poner un caso), añadiendo más caos al caos y más problemas a los problemas; dos, porque cuando lo peor de la tormenta haya pasado, no tengáis ninguna duda de que los gurús de neoliberalismo volverán diciendo que el problema no era el modelo, sino cuatro aprovechados que se excedieron en los beneficios (quizás los mismos que siguen consiguiendo réditos en Wall Street y en Europa).

El artículo está en inglés y no tengo traducción en español, pero seguro que muchos lo entendemos o al menos lo captamos:

¡Que se vayan todos! - that's the global backlash talking
It's not just governing elites that the world is rising up against - it's the entire model of deregulated capitalism
Naomi Klein
The Guardian, Friday 6 February 2009
Watching the crowds in Iceland banging pots and pans until their government fell reminded me of a chant popular in anti-capitalist circles in 2002: "You are Enron. We are Argentina."
Its message was simple enough. You - politicians and CEOs huddled at some trade summit - are like the reckless scamming execs at Enron (of course, we didn't know the half of it). We - the rabble outside - are like the people of Argentina, who, in the midst of an economic crisis eerily similar to our own, took to the street banging pots and pans. They shouted, "¡Que se vayan todos!" ("All of them must go!") - and forced out a procession of four presidents in less than three weeks. What made Argentina's 2001-02 uprising unique was that it wasn't directed at a particular political party or even at corruption in the abstract. The target was the dominant economic model: this was the first national revolt against contemporary deregulated capitalism.
It has taken a while, but from Iceland to Latvia, South Korea to Greece, the rest of the world is finally having its ¡Que se vayan todos! moment.
The stoic Icelandic matriarchs beating their pots flat even as their kids ransack the fridge for projectiles (eggs, sure, but yoghurt?) echo the tactics made famous in Buenos Aires. So does the collective rage at elites who trashed a once thriving country and thought they could get away with it. As Gudrun Jonsdottir, a 36-year-old Icelandic office worker, put it: "I've just had enough of this whole thing. I don't trust the government, I don't trust the banks, I don't trust the political parties and I don't trust the IMF. We had a good country, and they ruined it."
Another echo: in Reykjavik, the protesters clearly won't be bought off by a mere change of face at the top (even if the new PM is a lesbian). They want aid for people, not just banks; criminal investigations into the debacle; and deep electoral reform.
Similar demands can be heard in Latvia, whose economy has contracted more sharply than any country in the EU, and where the government is teetering. For weeks the capital has been rocked by protests, including a full-blown, cobblestone-hurling riot on 13 January. As in Iceland, Latvians are appalled by their leaders' refusal to take any responsibility for the mess. Asked by Bloomberg TV what caused the crisis, Latvia's finance minister shrugged: "Nothing special."
But Latvia's troubles are indeed special: the very policies that allowed the "Baltic tiger" to grow at a rate of 12% in 2006 are also causing it to contract violently by a projected 10% this year: money, freed of all barriers, flows out as quickly as it flows in, with plenty being diverted to political pockets. (It is no coincidence that many of today's basket cases are yesterday's "miracles": Ireland, Estonia, Iceland, Latvia).
In Latvia, much of the popular rage has focused on government austerity measures - mass layoffs, reduced social services and slashed public sector salaries - all to qualify for an IMF emergency loan (no, nothing has changed). In Greece, December's riots followed a police shooting of a 15-year-old. But what's kept them going, with farmers taking the lead from students, is widespread rage at the government's crisis response: banks got a $36bn bailout while workers got their pensions cut and farmers received next to nothing.
Despite the inconvenience caused by tractors blocking roads, 78% of Greeks say that the farmers' demands are reasonable. Similarly, in France the recent general strike - triggered in part by the plans of President Sarkozy to reduce dramatically the number of teachers - inspired the support of 70% of the population.
Perhaps the sturdiest thread connecting this global backlash is a rejection of the logic of "extraordinary politics" - the phrase coined by the Polish politician Leszek Balcerowicz to describe how, in a crisis, politicians can ignore legislative rules and rush through unpopular "reforms". That trick is getting tired, as South Korea's government recently discovered. In December, the ruling party tried to use the crisis to ram through a highly controversial free trade agreement with the US. Taking closed-door politics to new extremes, legislators locked themselves in the chamber so they could vote in private, barricading the door with desks, chairs and couches.
Opposition politicians were having none of it: using sledgehammers and an electric saw, they broke in and staged a 12-day sit-in of parliament. The vote was delayed, allowing for more debate - a victory for a new kind of "extraordinary politics".
The pattern is clear: governments that respond to a crisis created by free-market ideology with an acceleration of that same discredited agenda will not survive to tell the tale. As Italy's students have taken to shouting in the streets: "We won't pay for your crisis!"


• A version of this column was published in the Nation (www.thenation.com) www.naomiklein.org