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lunes, abril 11, 2011

Mejor de lo esperado!!!


Y bueno, podría pensarse, dada la coyuntura electoral, que me refiero al buen desempeño del pepe causita en el 43% de la ONPE a pesar del ya cantado mal resultado en las encuestas del gringo, pero no, estoy hablando de algo más frivolo: la comida. Y es que, cuando fui a San Francisco, me había resignado a no esperar mucho para la cena. A lo mejor alguna pizza simpática, pensé sin imaginar que en San Francisco no se vive de hamburguesas y un paladar engreido como el peruano, que sabe probar combinaciones exóticas y sabrosas sin mucho rebuscar, podía sentirse deleitado en norteamérica.
He de confesar que ni en la China, ni en California ni en Colombia había saboreado los platos que me dieron a probar en esta exquisita y guapachosa ciudad estadounidense. Tanto si hablamos de pastas como de pescados o chocolates, encontré un cuidado en los aromas y esencias que no esperaba. Claro, jugó a favor que no tenía altas expectativas... pero no fue solo eso. Realmenhttp://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=16382737&postID=7861632297451131215te se pueden encontrar en este territorio cosas ricas y hay mucho más que pan con jamonada y lechugas frecas acompañadas de una Coca Cola.
¿Van a San Francisco? Si es así, no dejen de ir a saborear unos verdaderos ravioles en el restaurancito que está frente a ese simpático parque lleno de corazones y a menos de una cuadra del Macys en donde le cantaron con mariachis a la vendedora de perfumes, en pleno día de San Valentín, antes de pedirle matrimonio...
¿No van a San Francisco? entonces vénganse a Lima antes de la segunda vuelta a probar un ceviche de dioses, o un saltadito o una causa... eso claro, siempre que sea mi causita quien pase a la segunda vuelta y, bueno fuera, estuvieran equivocadas todas las encuestadoras ... Venganse antes de que se le ocurra a nuestro camaleon Humala, que ahora se viste de seda, ganar la segunda vuelta ...
Y olvidense de las chatarras, porque sean fabricadas en Lima o en Miami o en Santiago, las hamburguesas siguen siendo tanta grasa... y mejor no les cuento que el taxista del otro día, ya en Lima, me contó que él había trabajado en una fábrica de embutidos y un día les pidieron hacer la mezcla para la marca más conocida de hamburguesas locales y terminó con un gran dolor de cabeza porque solo el 40% era grasa y carne (de la que no se puede vender en trosos o filetes) de vaca molida y el otro 60% eran grasas y desperdicios grasientos de otros animales molidos y mezclados con harto saborisante... pero mejor lo dejo ahi y sigo esperando el vuelo sin sobresaltos, concentrándonos en los buenos recuerdos y los buenos resultados.

domingo, diciembre 05, 2010

letra muerta


Sí. Los meses pasan, los días caen como hojas en otoño... y todo eso, pero los peruanos no logramos cambiar algunas cosas. Con pompas anunciaron el código del peatón, que establece serias sanciones (cerca de 100 soles) por no respetar las reglas de tránsito, pero es como si aquí no hubiera pasado nada.
En las diez cuadras que recorro a pie para llegar al diario, a diario valga la redundancia, me cruzo con por lo menos 10 personas por cuadra que no respetan la citada norma y cruzan a mitad de pista o no respetan la luz roja... ¿y el famoso código? ¿y las multas? ¿y la erradicación de la imprudencia? mmmm.... todo fueron palabras.
Tanto es así que el otro día, como se ve en la foto, no solo las personas hacían lo que querían, sino que los mismos carros, desesperados por el atoro atroz que había, decidieron subirse a la vereda y a la plaza para tratar de avanzar como si fueran gente...
¿y los policías de tránsito? preocupados con el mill0nario sueldo y liquidación que cobró el expresidente de ESSALUD al renunciar para irse de ministro delos policías. HA! Sí! ahí si se apega a la ley y la exprimen: cobra mas de cien mil soles por despido arbitrario cuando se trata de renuncia. Cien mil soles que podrían servir para ampliar la sala de emergencia del hospital de Angamos, en donde decenas de pacientes de emergencia esperan dos a tres horas de pie a ser atendidos porque no hay un centímetro cúbico libre en tan pequeñ espacio. El mismo ESSALUD que no respete muchas leyes con sus enfermeras, sí las respeta a su gusto para pagarle a su presidente lo que no le tiene que pagar... sí, la ley sigue siendo letra muerta...

domingo, noviembre 01, 2009

Vidas...


Menudo debate se ha armado en Lima. Voces alturadas opinan sobre los derechos de la mujer, salud reproductiva y paternidad responsable. Sobre el derecho a decidir si un bebé en camino debe o no nacer y si eso merece el respaldo de la ley para evitar abortos clandestinos.

Me parece interesante que se discuta sobre el tema. Darle vueltas al asunto en un país con altos niveles de pobreza no es una pérdida de tiempo para nada. Pero creo que debemos volver a lo básico: el derecho de uno acaba donde empieza el derecho del otro. ¿Por qué la mujer tiene derecho a decidir sobre la vida de otra persona? El bebé, desde el momento de su concepción, es un ser diferente, único y tiene derecho a vivir. Que no pueda mirarnos con unos ojos tiernos como lo hace un niño de dos años, ni pueda gritarnos que lo dejemos decidir por su cuenta, como hacen los quinciañeros, no significa que no debamos respetar su derecho a la vida.

Si el niño fue concebido durante una violación no es, bajo ninguna circunstancia, culpa del niño. Es, en todo caso, un tremendo y horroroso crimen que cometió un hombre que no sabe comportarse como caballero y no sabe respetar a las mujeres. El violador merece cárcel de por vida...pero, ¿por qué castigar al niño? ¿por qué matar a un ser inocente que no puede hablar para defenderse?

Creo que no podemos defender a la mujer y olvidarnos del bebé que ya está creciendo en su vientre. Eso no significa que la sociedad debe sentarse horrorisada a juzgar, criticar y censurar (y tirar la primera piedra) a las mujeres que decidieron practicarse un aborto. Nosotros no tenemos derecho a opinar sobre los temores, presiones, dudas, necesidades o problemas que individualmente llevaron a una mujer a decidir acabar con la vida de su hijo antes de que este nazca. Sin embargo, tampoco tenemos derecho a establecer una ley que piense en la madre y no se acuerde del niño por nacer.

Conozco chicos maravillosos, llenos de buenos sentimientos, que nacieron como fruto de una violación. Conozco una joven que fue violada a los once años y, a pesar de todo, hoy da gracias a Dios por haberle permitido tener un hijo tan maravilloso. Conozco niñas encantadoras y amorosas que nacieron cuando la madre tenía ya otros ocho hijos y no deseaba más criaturas ... y me pregunto ¿acaso ellos no merecían vivir?¿por qué asumimos que los hijos de una violación no merecen vivir? Sí, somos un país pobre. Sí, debemos frenar tanta violencia y abuso contra la mujer. Sí, debemos evitar que más niños sean infelices. Pero creo que no, no tenemos derecho a matarlos solo porque no estaban planificados.



P.D. This is it! - es un documental genial =) A ver... ¿y si la madre de MJ hubiera decidido que ya cinco hijos era demasiado y no hubiera traído a Michael al mundo?

martes, enero 13, 2009

Malas costumbres


¡Cara de mono! Sí. De mono feo. Y, por si acaso, bien frito. Antes de que piensen que enloquecí publicamente, me explico. En el norte, cuando alguien hace algo que molesta mucho se le dice cara de mono o andate a freir monos. Y eso es lo que le digo yo al avispado ladronzuelo que me cruce recientemente.

Lamentablemente, la delincuencia no termina de ser erradicada. Pero lo peor es que los limeños nos terminamos acostumbrando a que esto sea así. Al menor descuido, zas. Haciendo un poco de memoria, caí en la cuenta de que en los últimos 8 años he tenido 6 celulares, de los cuales 4 me los robaron en mis narices. También me han robado unas 5 veces el monedero...

Tenía 14 años cuando me robaron por primera vez, saliendo del circo. Jalaron la cartera, y como esta no se rompía, termine arrastrada por el piso. Allí aprendí que lo mejor es no pelear demaciado con el ratero. Y la última vez fue el viernes pasado, cuando un amigo de lo ajeno literalmente me arranchó mi querido celular de las manos, llevandose mis fotos, mi música, mi agenda... y es que ahora el celular es mucho más que un celular: es casi casi un asistente.

Pero más allá de la anécdota, el punto es que todavía queda gente en esta ciudad que no aprende a respetar al prójimo. El problema es que no es uno o dos, sino varios, y perduran en el tiempo. En algunas zonas de Lima hay buenos niveles de seguridad, cámaras vigilando el más mínimo movimiento y policías que llegan inmediatamente, pero quedan muchos otros sitios en donde no hay garantías para pasear despreocupadamente. Y sí, esto se soluciona educando a la gente y erradicando la pobreza, pero también se necesita, señor alcalde, un poco más de mano dura.


La cifra:
Solo en el 2006 - 1.163.347 celulares robados o extraviados en el Perú, de los cuales sólo fueron recuperados 323.432, es decir apenas una quinta parte.

lunes, octubre 06, 2008

3,2,1...


Ya no falta nada. Estamos a casi un mes de la llegada de variados presidentes para la reunión principal del APEC y allí están las calles aún rotas, sobre todo en el centro. Haciendo honor al espíritu de "último minuto", las contratistas mantienen aún muchas calles en reparaciones y recién parece que se están apurando. Y claro, si no terminan en tres semanas...
El taxista de la semana pasada me contó que un colega suyo quería demandar al alcalde por daño sicológico, estrés y abuso de autoridad. Y es que ellos son quienes más sufren porque se pasan todo el día evitando una y otra avenida para llegar a destino. Al menos los que van a trabajar solo sufren dos veces al día...

P.D. Y hoy, luego del primer temblor de octubre (cuatro grados de breve pero intenso remesón)el caos de las calles hizo su esplendor. Caminar por la Av. Emancipación era como avanzar entre cerros de polvo y piedritas de pista rota por las "reparaciones"...uno casi se siente Indiana Jones al lograr llegar a la siguiente esquina. Ojalá no más que octubre solo traiga temblorcitos leves de la tierra y no terremotos políticos al ser descubiertos tremendos escándalos políticos como el de Petro Perú...

sábado, setiembre 20, 2008

El pueblo aquel...

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La única playa del Perú no es mi querida Colán y el único lugar para pasear fuera de Lima no es Cieneguilla. Lo que pasa es que yo tiendo a hablar mucho de los sitios que adoro visitar. Pero en esta oportunidad quiero mostrarles un lugar diferente en el que estuve la semana pasada: El Pueblo de Chosica.

Chosica es aquella parte de Lima en donde no se vive envuelto en una nube porque se encuentra a 850 m.s.n.m. y, por lo tanto, se comporta como una sierra soleada todo el año. Allí nos escapamos los limeños cada vez que podemos para respirar un poco de aire puro y divertirnos en algún club.

En esta oportunidad estuve en El Pueblo, una especie de pequeña ciudad en donde en lugar de habitaciones tienes pequeñas casas en donde alojarte. Como todo pueblo, cuenta con calles, plaza de armas, centro médico, centro de convenciones, biblioteca, bar, discoteca y demás. Las pistas son todas de piedra y están acompañadas por algunas praderas y una alucinante piscina.


Si vienen a Lima y tienen ganas de aislarse de la bulliciosa ciudad, les recomiendo este viaje al pasado que nos envuelve en una realidad rural propia de otra era. Uno siente realmente que se relaja al alejarse del mundanal ruido. Y más si participa de las conferencias en las que nos tocó participar.

Los expositores, sin saberlo, citaron varias veces a este blog. Y es que nos preguntaron ¿Adonde vamos? en repetidas oportunidades. Luego nos hicieron participar de variadas emocionantes y divertidas dinámicas, alguna de las cuales están en la foto. Pero lo más importante es que tuvimos oportunidad para conocer mucho mejor a un grupo de gente maravilloso…

jueves, agosto 14, 2008

Lima ya no es Lima



Lima ya no es Lima. Es una metrópoli serrana. El sol quema tanto que te obliga a juntar bien los ojos si quieres mirar hacia fuera. Y el calor te sofoca tanto que lo único que te provoca es sacarte de encima el cerro de chompas y abrigos que te pusiste en la mañana cuando tiritabas de frío.

“Ya me cansé de taxear”, afirmó el valiente chofer que el día de hoy se atrevió a cruzar el centro de la ciudad para llevarme al diario. Y es en realidad valiente porque solo los más avezados aceptan este tipo de carrera. La mayoría se niega categóricamente. Y no va ser. Cada día hay una calle más cerrada y los conductores deben darse laaaargas vueltas para llegar al destino. Y si encima se sofocan de calor…

A mí me encanta el sol y me alegra ver el cielo tan despejado desde las siete de la mañana. Sobretodo cuando es invierno y se supone que deberíamos estar congelándonos de frío. Lo único que me preocupó al sentir tanto calorcito en la mañana fue el no haberme puesto protector solar. Pero al taxista no le hacía mucha gracia. “Así fue el día del terremoto”, anuncia.

A vísperas de cumplirse un año el cielo nos recuerda la tragedia del año pasado. Y nos hace ver al frente y descubrir como el pueblo pisqueño no se recuperó del todo, en especial en los estratos más decaídos. Se construyó algo, pero no lo suficiente.

Y dicen que sigue Lima. Un visionario dijo que el 5 de agosto tendríamos terremoto. Otro repitió ayer en un diario chicha que en estos días tendremos un terremoto de 8,5°, mucho más destructivo que el sucedido en Pisco. Cierto o no, las probabilidades de que la placa se reacomode existen y se supone que debemos estar preparados. Y que podremos actuar mejor que cuando se destruyó Ica: con solidaridad veloz, sin robos de fondos y voluntad de no quedarse llorando.

¿Estamos listos en al ahora soleada y ya no costeña Lima para un remezón? Sé que se hacen simulacros y que Defensa Civil repite sus consejos a cada rato, pero con tanta pista interrumpida (¿Cuál era el objeto de decidirse a reparar todas las calles de Lima en un mismo año? ¿Cuál es la razón de no hacer las obras a tres turnos y acabarlas en menos tiempo?) y tanto hueco a diestra y siniestra, va a ser bastante cahótico movilizarse luego de una tragedia. Si el pasado 15 de agosto tomó dos horas un recorrido que habitualmente toma media hora … con las calles en esta condición ¿Se imaginan lo traumático que será llegar a casa y ver si nuestros familiares y enseres están a salvo?

martes, enero 29, 2008

Suspiro a la Limeña


Como lo prometido es deuda, cumplo con publicar la receta del Suspiro a la Limeña, tradicional y empalagoso postre peruano que es imperdonable no probar cuando se visita el país.

El Suspiro a la Limeña fue creado a fines de la colonia por los españoles que vivían en nuestro país. Partió del Manjar Blanco (leche, azúcar y harina) que fue acompañado con el Suspiro (otro postre español). Con el paso del tiempo se fue perfeccionando y quedó como lo conocemos ahora: un suave manjar hecho con leche evaporada, leche condensada y vainilla que acompañamos con un merengue, el cual tiene su toquecito de licor y su puntito de canela.

La historia de su elaboración se inicia con la esposa del poeta José Galvez, llamada Amparo Ayarez, quien ideó la receta. El poeta bautiza el postre porque es suave y dulce como el suspiro de una mujer…

Aquí la receta original y aquí otra receta que da alternativas a la leche evaporada (aunque insisto en que es mejor al pie de la letra y habiéndolo probado antes en un restaurante, para poder darle el punto ideal)



Tomen nota de los ingredientes:

Para el Manjarblanco

- 1 lata de leche evaporada Ideal.
- 1 lata de leche condensada Nestlé
- 5 Yemas de huevos
- 1 cucharadita de esencia vainilla

y para el Merengue

- 5 claras de huevo
- 1 taza de Azúcar
- 1 copa de Oporto

Preparación:

Luego de poner la leche en una olla y cocinarlas a fuego lento (hasta formar un manjar blanco), agregamos la esencia de vainilla. Retiramos del fuego y, añadimos las yemas. Posteriormente, vaciamos en los recipientes individuales (dejar enfriar). Aparte, formar un almíbar con el azúcar y el oporto (llevar a fuego lento hasta que tome punto). Batir las claras a punto de nieve y agregar el almíbar (sin dejar de batir, directo de la olla). Por último, poner el merengue sobre el manjar y espolvorear con canela molida.

lunes, enero 14, 2008

Debilidad...

Y bueno, ya de regreso en la caótica Lima, mientras venía al diario en el avejentado y desteñido ómnibus de costumbre, vi que dos asientos más adelante había una chica parada dando besitos a un cómodamente instalado galán. La delgada chica asumo tendría unos 22 años e iba llenando de mimos a un chico bien guapo que estaba sentado al pie de ella. ¿Por qué él está sentado y su novia parada? – me pregunté inmediatamente y como buena curiosa, estuve al pendiente para ver si siquiera hacía un gesto de ofrecerle el asiento. Nada. En determinado momento, casi media hora después, hubo un asiento delante de él y ella se sentó (por tanto, si estaba cansada y quería sentarse). Un tanto irritada observé como, al momento de bajar, el guapo y musculoso muchachote se paró sin ningún contratiempo y bajó realizando un perfecto movimiento de piernas (no señoras, no había fractura ni dificultad alguna que justificara no haya cedido el asiento a su propia novia…).

Entonces me acordé que el viernes, al regresar del diario por la misma ruta había visto por la ventana como un tipo, aparentemente borracho, le tiró dos golpesototes a una mujer (asumo que era su novia) en plena calle a la vista y paciencia de todo mundo. Recuerdo que no pude evitar emitir algunas exclamaciones de espanto ante tremenda descarada violencia al tiempo que mi vecina, una cincuentona fachosa, miró con desdén y me dijo “Allá ella que se lo permite. A una mujer la tratan como ella quiere que la traten”. Me molestó mucho el comentario de la señora en ese momento pero hoy lunes, viendo esta otra escena recordé su comentario y sí, a las mujeres nos tratan como nosotros dejamos que nos traten…

viernes, noviembre 23, 2007

La primera coincidencia


En mi matutino y habitual viaje rumbo al diario, volví a ver una imagen repetida en los últimos meses: un choque de autos. Ya lo pasado, pasado, canta el bolero y por tanto, el “olvidar y cuenta nueva” es lo que nos queda. Sin embargo, cuando vi desde mi ventana a la ambulancia recogiendo a un herido y el auto totalmente aplastado recordé una imagen común en mi primera infancia.

Allá en los ochenta yo era muy pero muy pequeña (en negrita y subrayado) y no tenía noción sobre los aumentos en el precio del azúcar, ni las colas para conseguir arroz, ni me di cuenta de la inflación. Además tenía otros dramas que me preocupaban mucho más que las decisiones de Alan García sobre el acontecer económico. Lo que sí recuerdo muy bien eran los constantes apagones (un terrorista, dos terroristas … sobre una torre derrumbada) y los choques de autos.

A mi hermana y a mí nos encantaba pasar el rato en la ventana de nuestro cuarto viendo a la gente pasar e imaginando qué ocurría en la casa fantasma del frente (que luego se convertiría en un popular restaurante). Y en todo ese tiempo se repetían con mucha frecuencia los accidentes de tránsito. Sin importar la hora y el día, la velocidad desmedida o el nerviosismo por vivir una época de terror (era el apogeo del terrorismo) originaban un sin fin de accidentes. Eran casi como el pan de cada día.

Para cuando ya era yo consciente de la importancia de no emitir dinero sin respaldo en las reservas de oro, Fujimori había dado un golpe de estado y los accidentes de tráfico habían dejado de ser tan constantes. Ya para Toledo, aun cuando el tráfico seguía siendo caótico en diversas avenidas, los accidentes no eran tan frecuentes como cuando regresó Alan García y su compañía. Así, en el primer año de gobierno hemos tenido una alza increíble en el número de accidentes. 2007 ha sido el año de los ómnibus caídos y de los centenares de fallecidos en las carreteras al interior del país. Incluso en la ciudad se ha incrementando el ya tormentoso caos.

¿Pura casualidad? No lo creo. El taxista del otro día me dijo que el problema está en la falta de control policial en las carreteras y la imprudencia de la gente, que anda un tanto más nerviosa. No lo sé. Solo les dejo estos datos para que pensemos en como presionamos a las autoridades en busca de una mejora:
- Según la base de datos de la Policía Nacional del Perú señalan que cada 24 horas mueren unas diez personas en vehículos chocados.
- Van 25 mil muertos en ocho años.
- 19 mil accidentes se deben a imprudencia del conductor y solo 2 mil a fallas mecánicas en los últimos tres años.
- Según un reporte reciente ya van 50 mil accidentes de tránsito que han dejado más de 80 mil víctimas. Y específicamente en las carreteras tenemos que hay más de 740 personas que perdieron la vida este año mientras viajaban al interior del país.

P:D Para volver a empezar de nuevo, no basta con no repetir la inflación de los ochenta. También hay que poner mano dura ante las imprudencias al volante…

lunes, noviembre 12, 2007

ojitos...


Acá en este otoño primaveral o mejor dicho en esta primavera que más parece otoño por la cantidad de hojas caídas y árboles sin flores andamos revueltos, con algo de sol, pero también mucho viento y algunas miradas tristes.

Pasada la maravillosa ocasión de tener a Drexler recitando poesía con su guitarra, la primavera no ha llegado a las pupilas de los transeúntes con los que me he cruzado. No conozco la vida y milagros de cuanta gente me cruzo, sin embargo estoy segura que el retraso floral ha venido acompañado de un retraso romántico y de uno que otro adiós.

A vísperas de ver como la generosidad de algunos ídolos españolitos (Alejandro y David, ¡Bienvenidos sean!!!) es verdad y no ficción, y de alegrarnos por contemplar un gesto noble de tan guapetones muchachos, son sus cantos los que alegran a más de una soñadora.

Y es que esos ojitos bonitos, que derrochan cariño y se derriten en la contemplación, andan un tanto escasos. Estoy segura que los lectores, en alguna ocasión de su vida, han visto esa mirada que te llena y te pasma, te aloca y desarma. Esos ojitos que aún cuando fuera la primera vez que los ves te pueden dejar un hondo mensaje grabado en el corazón que no se borra ni aunque pasen un par de meses. Esos son los ojitos que en esta época se suelen ver por aquí y por allá, pero que ahora no andan mucho por acá. La cuestión es ¿Llegarán antes de diciembre?

jueves, octubre 11, 2007

Contra todo pronóstico


A pesar de los vaticinios del hombre del clima y de cuanto instituto geofísico hay por acá, el fin de semana salió el sol. Presurosas tiramos abrigos y montamos bicicletas rumbo a nuestro miraflorino malecón. Con inmensas sonrisas contemplamos – al fin – un cielo celeste entremezclándose con una turbulenta agua turquesa, la cual, desde que aconteció el temible terremoto iqueño ha dejado de hacer honor a su pacífico nombre.

Gozamos al máximo unos incipientes rayos solares sobre el rostro y nos alegramos de los arreglos que el nuevo alcalde ha hecho a la ciclo vía mientras contemplábamos a algunos niños volar sus cometas, confirmando así la llegada de la primavera.

Pero tal parece que el fin de semana fue solo un par de días. Y una vez concluido, el sabelotodo del clima repitió su terrible discurso: no habrá primavera y se mantendrá la temperatura fría que hemos tenido hasta ahora. Y como si las nubes tuvieran que obedecerlo siempre, regresaron a su tradicional posición, taparon el sol y ensombrecieron con su luto las calles. Otra vez tome usted el abrigo, cúbrase bien la garganta y soporte los 14°C con el mejor ánimo posible.

Allí están los pobrecitos árboles sin recuperar sus hojas caídas, llenos de polvo y faltos de brillo. Allí están sin terminar de florecer los arbustos, mirando al cielo como reclamando un poquito de luz. El cielo gris parece no escuchar tanta queja y los deja tristes, tan tristes como lo estaba mi compañero de viaje entre Carolina del Norte y Houston. El guapetón norteamericano de poco más de veinte años había tomado el primer avión que encontró y no había tenido tiempo ni de cambiarse ni de hacer una maleta. Le acababan de avisar que su padre había fallecido. Sus lindos ojos traslucían el reclamo de quien no entiende por qué la vida es así. Y si bien su pena era mucho más grande de la que pueden sentir ahora los niños a quienes una vez más se les prohíbe ir al malecón a jugar hasta que no vuelva a salir el sol, es entendible la desilusión de tener una primavera sin primavera.

jueves, setiembre 13, 2007

El quechua y las criolladas


Ayer que iba en un horario diferente en mi micro acostumbrado encontré una grata y diferente realidad. Detrás de mí venían dos jóvenes discutiendo sobre algunas teorías económicas. Los chicos eran de apariencia sencilla, típica clase media limeña, y tenían pinta intelectual. Su discusión se centraba en sobre la conveniencia de elegir tener muchos clientes con poca ganancia en vez de pocos clientes con altos márgenes. En la fila de adelante venía un guapetón de ojos claros y ropa sport que se entretenía leyendo una revista de geología (o algo así). Dos sitios delante de él venía un ejecutivo, bien al terno recién planchado, leyendo un diario económico con mucho interés. Y más adelante estaba una chica, también de apariencia universitaria, absorta en la lectura de un gordo libro, el cual parecía más una novela que un ensayo. No estaban los acostumbrados desaliñados que leen Aja (diario popular) ni los adolescentes que se la pasan fastidiando a gritos todo el viaje, ni los novios acaramelados, ni las señoras reclamonas que insultan al cobrador. El viaje era pacífico e intelectual. Y no es que mi país haya cambiado de un día a otro, aunque no nos haría daño volvernos un tantito más intelectuales.

Algunos días atrás en el congreso se armó tremendo pleito por un intento de algunas congresistas de criticar a otras congresistas por querer aprobar una ley a favor del Quechua, idioma de nuestros ancestros. ¿Por qué tenemos que aprender solo inglés y español los norteños si el Quechua es la lengua nativa de nuestros compatriotas de la sierra? ¿Por qué va a ser malo que en la sierra se refuerce el aprendizaje de esta lengua? Mana! Un mínimo de conocimientos sobre este idioma deberíamos tener como una forma de conocer mejor nuestras raíces, aún cuando el inglés sea obligado para entenderse con el mundo.

Cuando los costeños piensan en el Quechua piensan en el típico serrano, polleras y llama incluida. Y – aquí vienen los estereotipos – los limeños suelen asociar el término serrano con la imagen del vendedor ambulante que mete su carreta en medio de la pista. Mana! El desorden y la informalidad que tanto daño hacen al país tienen que dejar de ser parte del concepto peruano. Es ese desorden e informalidad el culpable de la perpetuidad de la pobreza. Es esa misma informalidad para hacer las cosas a medias, conocida como criollada, la culpable de que cuando haya un sismo no se atienda la emergencia como se debe. Miren a Indonesia, que también acaba de tener un terremoto de similar magnitud pero con muchos menos heridos y una evacuación mucho más rápida. Y es esa mal concebida criollada la culpable de que sangre contaminada de VIH haya infectado a un bebe (entre varios otros pacientes) en un hospital del Callao. Y es esa misma criollada la culpable de tanto accidente de tránsito. Y mejor no sigo.

Hablar Quechua no es andarse con criolladas. Vestir una pollera no es andar con criolladas. La música criolla no es una criollada. O mejor dicho, ni la música criolla, ni el quechua, ni las llamas son sinónimo de desorden en sí ni deberían ser sinónimo de ese defecto que tenemos que desarraigar. Y la única manera de desarraigar ese defecto es con una adecuada educación de los niños. Enseñémosles a ellos a ser ordenados, a respetar las normas de convivencia y a esforzarse en estudiar mucho para conseguir mejorar su entorno. Quizás cuando logremos eso serán habituales los viajes en micro en donde encontremos gente leyendo, no sean tan comunes las negligencias y podamos decir pay sunqulla!!!

miércoles, agosto 22, 2007

Sensacionalismo

Nunca falta quien ama el escándalo. Y es lamentable que sigan existiendo diarios a los que les encanta hacer escándalo. Ayer cuando venía al diario vi un titular de un diario “chicha” que me llamo la atención. En él prácticamente anunciaban que ahora le toca el terremoto a Lima.

Existe, cuando se vive un terremoto como el vivido, una realidad objetiva de por sí escandalosa. El terrible drama vivido y el terrible desorden de algunas instituciones escandalizan a cualquiera. No sólo era tremendo ver cómo los hospitales no podían atender la desgracia sino también era escandaloso ver que no se estaba para nada preparados para una eventualidad así.

Pero una cosa es que la realidad sea escandalosa y otra es que con el fin de vender más diarios se hagan grandes escándalos y se genere pánico en la población desvirtuando algunas declaraciones de expertos.

Sí, ahora que la placa se movió hacia el lado de Ica se ha acumulado energía que podría ser liberada hacia el sur (a tomar precauciones Chile) o hacia Lima. Sí, nuestra capital no está preparada para un sismo de esas magnitudes y muchas viviendas viejas colapsarían, los lugares más pobres quedarían destruidos y habrían muchas pérdidas terribles.

Pero no es posible aún – no existe un invento tecnológico capaz aún – de predecir con exactitud científica día, hora y lugar del próximo terremoto. Entonces no podemos poner un titular que haga pensar a los limeños que nos va a pasar algo terrible en el transcurso del día. Lo que tenemos es que prevenir, mantener la calma, estar preparados, aprender a organizarnos, estudiar la forma de que no nos ocurran grandes pérdidas ahora o dentro de veinte años y rezar.

Más cifras oficiales:
El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) precisó recientemente que la cifra oficial de fallecidos por el terremoto se incrementó a 513. Agregó que el número reportado de heridos es de 1,090 y el total de viviendas destruidas asciende a 37,521. La cantidad de colegios destruidos asciende a 42 y los afectados 166, de los cuales 120 están ubicados en Huancavelica. Y en la nublada Lima van ya19 fallecidos.

jueves, agosto 16, 2007

¿Sintieron el temblor?



Pecaré de poco original y les contaré cómo fue todo. Ya la mayoría vió el noticiero o logró hablar por teléfono con sus seres queridos y probablemente ya leyó “n” blogs con mil historias diferentes, pero no me puedo resistir a darles una versión más del evento.

Iba yo saliendo de conversar con un experto en usos de las computadoras en el aula – que por cierto me dio algunas luces sobre el diseño pedagógico necesario en nuestro país – cuando decidí caminar un poco más y entrar a un grifo de la avenida Javier Prado a comprarme un tentempie. Entonces vì a un tipo joven y buenmozo que con cara de pánico abria la puerta de su auto y salía gritando “Temblor”. Yo, contrariamente a lo que piensan todos los que me conocen bien, no grité, no lloré, ni entré en pánico. Me quedé paralizada. Fue entonces cuando me di cuenta que el suelo se movía tanto como cuando uno se para sobre una tabla para correr olas. ¡Horrible! Los autos se detuvieron, la gente se salía de los vehículos asustada, las luces de los edificios del frente se apagaron y los griferos se fueron hacia la pista. En ese instante me di cuenta que debía alejarme del grifo y cruce hacia el puente peatonal en donde habían unas cinco personas con rostros de pánico.

– ¿Sintieron el temblor? ¿Es temblor cierto? - atiné a preguntar
– ¡Este es un temblor bien fuerte! - atinó a precisar el más anciano del grupo.
– ¡Mis hijos! ¡Diosito mis hijos! ¡Auxilio! ¡Se cae! ¡Se cae! - gritó una humilde mujer que apareció corriendo y llorando frente a nosotros.
– ¡Angel de la Guarda protégenos! - grité yo al verla y comprender que la mujer se refería al panel publicitario que teníamos hacia arriba (unos metros más adelante), el cual se mecía como si de una veleta se tratara. Por un segundo pensé que se nos iba a caer encima.
– ¿Vamos debajo del puente? - le pregunté al chico que habia abrazado a la nerviosa mujer tratando de calmarla.
– No. El pasto se puede hundir – argumentó el viejito, quien no se movía ni medio centímetro.

El movimiento no cesaba y el miedo se fue apoderando de hasta los más calmados. Los rostros se ponían a cada segundo más pálidos. Ahora sé que fueron unos cuantos minutos, pero parecieron horas. Sobretodo porque uno no atina a recordar cuál de los concejos de defensa civil se aplica en ese instante. Tan solo podía recordar al Maese Pathelan (en realidad un compañero de mis años universitarios que representaba a dicho personaje en nuestras funciones públicas de la farsa) a quien encontré de casualidad a la entrada a Ripley a mediados de junio. El trabajaba con estudiosos del clima y me había afirmado en aquel entonces “De todas maneras va a haber terremoto”.

Cuando todos creímos que el susto ya había pasado, comenzamos a llamar por teléfono a nuestras respectivas casas. No sé porqué decimos que es bueno tener “saldo” en el celular para “casos de emergencia” si cuando hay una emergencia no funcionan. Confabulada la tecnología en nuestra contra, no habia aparatito que sirviera para nada (además de tomar fotos, claro está). Así que me trepé al primer taxi que encontré y fue cuando pude saber que en Ica unas niñas estaban en una actuación en un estadio cuando se derrumbaron las paredes y que una iglesia se había desplomado y que había un incendio en dos puntos de Lima como consecuencia del sismo que había superado los 7 puntos en la escala oficial.

La réplica me cogió en el auto, el cual parecía más bien un bote en marea alta, rodeado de varios otros solidarios compañeros del dolor. Y es que es increible como en la desgracia uno se siente más unido con los extraños. La gente conversaba y se animaba entre sí como si de grandes amigos se tratara. Hasta de un taxi al otro, el que tenía más detalles le contaba al otro las últimas noticias. Felizmente el pánico no consiguió mayor contratiempo que el de un congestionamiento supremo. Y lo que tomaba normalmente 20 minutos se convirtió en una hora de viaje. Una hora eterna mirando a mucha gente haciendo exactamente lo mismo: intentando llamar por teléfono, intentando llegar a casa, intentando tener más detalles sobre lo ocurrido...

Pero llegar a casa no fue para la mayoría nada gratificante. Los limeños nos sentíamos tranquilos de ver a los familiares a salvo a pesar del terremoto, pero las imágenes de nuestros vecinos iqueños nos dolían en el corazón (cientos de muertos y heridos en una ciudad toda sin luz y sin teléfono) y las advertencias de estar preparados para una réplica o un oleaje nos dejaban a los costeños con ese toquesito incesante de angustia...

(Y miente quien dice que no estuvo en sosobra durante toda la madrugada, porque las réplicas, aunque suaves, no cesaron de repetirse de rato en rato y cada vez que uno encendía la televisión se iba enterando con más precisión de cómo había sido todo, del 80% de casas destruidas en Cañete, de los derrumbes y muertes en Chincha...)

El Perú está de luto.

P.D. demos todos una mano

miércoles, agosto 01, 2007

Taxis


Va y viene. Te mece, te arrulla, te adormece. Te envuelve en su armonioso susurro y te hace olvidar el atolondre limeño. Y no sólo es el sonido de las olas, o la brisa marina, o la irradiación solar. Es el paquete completo. Es el ir y venir en la hamaca – maravilloso invento humano – contemplando el ir y venir de las olas y los escasos transeúntes cruzar.

¡Gracias Dios! – grita mi alma al tener la posibilidad de estar ahí al menos un par de días. ¿Y cual es la diversión de quedarse ahí sentada mirando el mar? – increpa la menor de mis primas, quien anda molesta porque la gripe le impide bañarse. “Contemplar tanta belleza” – le respondo, aún cuando sé que no lograré convencerla - “Y olvidarme de la fría y turbulenta Lima” – le explico.

Allá lejos se quedó Alan con su discurso, Humala con sus eternos reclamos y Castañeda con su reordenamiento del tráfico. Allá se quedaron los ensordecedores claxon y el CO2 y los vendedores ambulantes. Y saco el libro que me regaló la última compañera de taxi que tuve y empiezo a leer “Solo el amor basta para sentirnos felices”.

Esa fue Doña Isabel del Pino Arce, una poeta que me crucé el miércoles de la semana pasada en un taxi colectivo. Resulta que ambas queríamos salir del centro y no se nos ocurrió mejor idea que hacerlo en un taxi colectivo justo cuando habían cerrado unas calles por un desfile patriótico. Pasamos ambas – y el conductor – al menos cuarenta minutos conversando sobre mil y un teorías porque el carro apenas y avanzó en ese tiempo cuatro cuadras. Y entre tanta plática sobre como era el centro antaño – cuando ella iba con sombrero y guantes a pasear por el jirón de la unión – me contó sobre sus libros de poesía y su último escrito en prosa “Lo que nos faltaba”, el cual me obsequió sin falta al día siguiente en el periódico.

Sí, no todo es terrible en la fría Lima que me recibió ayer. Sobreviven los poetas y aún quedan algunas flores en los parques. Y siempre habrán taxis con historias interesantes. Como el de hoy, quien me contó que el pobre señor sin brazos que vino a pedirnos limosna gana al día al menos unos 100 soles al día en propinas. Me dice que el otro día le hizo una carrera y llevaba 140 soles en el bolsillo de la camisa. Y en verdad esto refleja que existe la caridad entre los limeños, porque a un hombre sin posibilidad de trabajar le dan suficiente dinero como para sobrevivir. Claro que al taxista no le hacia mucha gracia porque él, conduciendo el carro todo el día apenas llega a 80 soles por día…

Pero bueno, el punto es que en un taxi uno siempre encuentra historias interesantes y variopintas, como las que mi jefe a decidido contar. Sí, él ha decidido incursionar en la blogósfera con las historias de taxistas. Los invito a todos a visitarlo, realmente muy buenas historias…

miércoles, junio 20, 2007

Nada que ver

¿Sabían ustedes que los vendedores ambulantes de las esquinas limeñas son casi diez mil y venden por lo menos 40 millones de soles al mes entre todos? ¿Sabía que cada uno de ellos obtiene un aproximado de 15 soles de ganancia diaria y que repone su mercadería dos o tres veces al día? Lo escuché temprano en la radio. No puedo citar la emisora porque el ruido que emitía el viejo ómnibus me impidió descifrar quien, entre “tú eres lo que yo más quiero” y “volveré”, hablaba al otro lado del micrófono.

Acto seguido, casi por instinto, volteé a mirar por el empañado vidrio a los variopintos vendedores ambulantes, muchos de los cuales recurren a las más emotivas historias, desde hijos en el hospital hasta la falta de empleo por ser expresidiarios, para vender sus productos. Chocolates de marca, lapiceros chinos, pop corn, maní, títeres, manuales de cocina y hasta la famosa lupa de bolsillo de oferta son ofrecidos a los transeúntes al predecible precio de un nuevo sol.

A los pocos minutos bajé del micro y me crucé, como de costumbre, con la señora de los guantes, el vendedor de huevos de codorniz y el relojero. Pasé, una vez más, a mirar los titulares y me espanté con las intensiones de Fujimori de postular al senado japonés. Nadie les puede negar astucia….

Finalmente, como todos los días, llegué a la redacción y abrí mi diario. Y, ustedes comprenderán, me entretuve en la sección espectáculos porque vi la foto de mi galán favorito, Tom Cruise. Acto seguido miré los programas recomendados y si, recordé que como estamos martes, no hay nada que ver.

¡Misericordia! A los señores de Sony no se les ha ocurrido mejor idea que seguir la moda de las multinacionales de adaptar la programación televisiva a la realidad local. Genial si estamos hablando de producir nuestras propias comedias dramáticas en donde se refleje la realidad que vivimos en el tercer mundo y se critique con un poco de gracias nuestras carencias. Pero crear un programa políticamente incorrecto en donde se recoge toda la mala educación con unos dibujos animados altamente groseros no era necesario. ¿Debemos estar orgullosos de que la adaptación de la programación a nuestra realidad implique vulgaridad extrema? ¿Para distraernos de la monotonía diaria necesitamos dibujos deformes recogiendo las lisuras callejeras?

Es recién ahora que no tenemos nada que ver…


p.d. Disculpen el desorden en la cabecera. Estoy tratando de rediseñar mi blog y me está tomando harto trabajo entenderme con blogger. Cualquier ayuda bienvenida

miércoles, mayo 02, 2007

Vanguardias de la Emancipación

Por razones diversas propias de las complicaciones del periodismo, me encontraba yo en 28 de julio esperando un bus que me acercara al diario. Apurada como siempre, preferí empezar a caminar por la avenida Lampa para llegar a Emancipación. Como eso de estar ahí inmóvil con cientos de amigos de lo ajeno era un riesgo, asumí que al moverme correría menos peligro.

Unos pasos más allá empezó mi taquicardia cuando, en lugar de cruzarme con un vendedor de choclos sancochados, me topé con un vendedor ambulante de armas. Ahí, casi al pie del palacio en donde se supone se decide quien ha sido justo y a pocos metros de donde se consiguen todos los títulos falsos que uno pudiera imaginar, estaba tan campante un hombre mostrando navajas y pistolas al mejor postor.

Luego de avanzar presurosa, me topé con una bandada mañanera de criminales. Cual manada, iban con paso torpe, ropas viejas y miradas incisivas. “¿Qué hacen tantas personas juntas, sin prisa alguna, paseando sin rumbo, buscando problemas?” me dije mientras baje la velocidad al mínimo para no tener que cruzármelos.

Asombrada, vi a las jovencitas que “alquilan” sus celulares en una esquina. Letrero al cuello y risa en los labios, las casi niñas estaban despreocupadas buscando clientes sin prestar mayor atención a las continuas bandadas o pandillas que circulaban por el lugar.

Al parecer, los diversos grupetes de chicos no habían dormido y su circulación a las ocho de la mañana tenía más apariencia de búsqueda de víctimas para “continuar la juerga”. Los pocos “oficinistas” vestidos de traje bajaban asustados de sus taxis y prácticamente corrían al interior del palacio, como si dentro de él se pudiera encontrar la paz.

Convencida ya de que nunca debí haber circulado tan temprano por esas calles, llegué a Emancipación con el alma en la boca. Ahí estaban el vendedor de lupa de bolsillo de oferta, los lustrabotas, el cieguito con sus controles remoto universales, la gordita que te ofrece pesarte en una pequeña balanza y el cojo de los chocolates. Suspiré aliviada al encontrarme con mis habituales informales.

Al rato mi sorpresa fue mayor cuando, pasando al canillita, ví un llamativo letrero en donde la modernidad había llegado. La dueña, con el orgullo de quien descubrió la pólvora, invitaba a los transeúntes a la cibernética. “Balanza Digital” rezaba el letrero imponente, marcando la diferencia. Sí, era una balanza casera puesta en el piso como las demás, pero por la supuesta exactitud que ofrecía su sistema, costaba el doble: nada menos que veinte céntimos (0.05 centavos de dólar).

Luego de sonreírle a la orgullosa dueña de tan alta modernidad la calma volvió. Estaba aliviada al ver a mis habituales desconocidos, quienes me parecieron hasta inofensivos a pesar de la mala fama de la calle Emancipacion. Contemplé entonces los titulares de la prensa en donde destacaban la matanza realizada por un joven asiático en una universidad norteamericana. Y sentí a norteamérica tan cercana...

jueves, marzo 29, 2007

El día en que descubrí que existes

No era la primera vez que me subía a su taxi. De tanto conversar, se podría decir que lo conocía. Pero así son las sorpresas. De pronto hoy, al regresar de una entrevista, descubrí su otro oficio.
Todo comenzó cuando nos entretuvimos hablando sobre porque tendría que mudarse en estos días. Al parecer, en vísperas de la Navidad pasada se quemó su casa. Felizmente detectó el incendio a tiempo, porque regresó a las once de la mañana para recoger su traje.

- ¿Y porqué regresó tan temprano?
- Es que en los meses de diciembre tengo un trabajo muy especial al que me dedico solo esa temporada y que ha cambiado mi vida por completo.
- ¿No hace taxi esos meses?
- No, soy Papa Noel en un centro comercial
- ¡Que lindo! – comenté entusiasmada yo, que como saben, me encanta la Navidad.
- Si es un trabajo hermoso que ha cambiado mi vida por completo. Me encanta pasarme horas conversando con los niños. Cuando mis hijos eran pequeños a mi no me gustaban mucho los niños, pero ahora estoy esperando tener nietos.
- ¡Qué bien! – agrego mientras me detengo a observar sus sonrosadas mejillas y su particular cuerpo regordete.
- Y me han sucedido cosas increíbles, maravillosas, estupendas. Si le contara…
- Cuénteme señor
- Bueno pues. Le voy a contar – suspira y me mira de reojo por el retrovisor mientras una marcha de las que nunca faltan detiene indefinidamente nuestro paso – Fue en el año 2005. Estaba yo tranquilo, conversando con cada uno de los niños – y mire que yo no me demoro lo que haga falta para conocerlos un poco – cuando se acercó una pequeñita de cinco años. Ella me dijo papa noel yo no quiero pedirte un juguete. Quiero pedirte otra cosa.
- ¿Qué quería la niña?
- Me dijo que para Navidad deseaba su papá viniera al hotel.
- ¿Al hotel?
- Sí, parece que ella todo este año ella estaba viviendo con su mamá en un hotel y su papá – no sé por qué razón – estaba viviendo en la selva. Y ella lo único que quería era poder volver a ver a su papá. Entonces yo le dije que si ella tenía fé y le pedía todas las noches al niño Dios que su papá viniera en Navidad el niño Dios la iba a escuchar y le traería a su papá. De pronto su mamá muy molesta se acercó y le dijo que porqué estaba tanto rato hablando conmigo y que no ilusionara a la niña con cosas que eran imposibles.
- ¡Que amarga la mamá!!!
- No sé que le habría pasado a la señora francamente. Bueno, la niña se fue con su mamá y no la volví a ver en ese centro comercial. Varias semanas después, vísperas de Navidad, estaba yo con dolor de muelas y me había ido a decirle al vigilante que me compre una pastilla cuando a lo lejos vi a una familia – mamá, papá e hija – que me esperaban. El señor se acercó y me dijo que quería tomarse una foto conmigo. La niña corrió a abrazarme y emocionada me dijo: “¿No me reconoces? Yo vine el otro día”.
- ¿Era la niñita?
- Era ella. Emocionada me contó que su papá había podido venir para Navidad. Yo felicité al señor por haber venido y le conté sobre el inmenso cariño de la niña para con su papá. El hombre empezó a llorar emocionado porque por fin había podido ver a su hija luego de más de dos años…

Los manifestantes se alejaron, el auto avanzó y el conductor siguió contándome otras historias más, cada una más enriquecedora que la otra, mientras yo, emocionada, contemplaba cómo la vida de este hombre se había llenado de felicidad desde aquel día en que decidió vestir el traje de Papa Noel.


Pd. Y bueno, yo sé que ahorita es más importante discutir el TLC o la locura de derogar impuestos y que la Navidad ya pasó, pero espero me perdonen la regresión temporal. El hecho acaba de ocurrirme y no me pude resistir de guardarlo nueve meses. Y si quieren contactar a este Papa Noel original, me escriben y les doy sus datos.