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miércoles, 28 de abril de 2010

UE-Rusia: Europa somos todos


La Cátedra UNESCO de la Universidad de Córdoba ha organizado esta semana unas interesantes Jornadas sobre las relaciones entre la UE y Rusia en el marco de la Presidencia Española de la UE. Participé, junto al Rector de esa Universidad, el Embajador de la Federación Rusa en España y la Embajadora en Misión Especial para Rusia del Ministerio de Asuntos Exteriores, María Victoria Scola, entre otros, en la inauguración de las mismas. Resumo la principal idea de mi intervención diciendo que el gran problema entre la UE y Moscú es que todavía muchos dirigentes de aquella no terminan de asumir algo tan evidente como importante: que Rusia es, entre otras grandes cosas, Europa y que su pasado, presente y futuro no puede imaginarse sin aquella. Afortunadamente, el Gobierno de España, hoy al frente del Consejo de la Unión, no solo lo ha comprendido perfectamente, sino que lo aplica.

lunes, 6 de abril de 2009

Obama y el Doctor Strangelove

Seguramente, una de las manifestaciones más relevantes del Presidente Obama durante su gira europea ha estado centrada en las armas nucleares. Su compromiso de llevar a cero (¡sí, hemos oído bien!) el número de cabezas nucleares estadounidenses tiene, en mi opinión, tres destinatarios: uno, Rusia, con quien se ha empeñado en continuar negociando en el marco del tratado START, referido a los misiles intercontinentales; dos, a otras potencias nucleares democráticas; y tres, desde luego, a aquellos países que sin ser estados de derecho poseen tales armas de destrucción masiva o lo intentan (Irán). La idea es tan clara como innovadora: la promesa de poner a cero el contador estadounidense puede y debe poner en marcha una dinámica que se abra paso hacia el desarme atómico cuando en el mundo todavía están activas miles de cabezas nucleares. La frase de Obama es rotunda: por una paradoja de la historia, cuando más lejana parece una guerra nuclear, más cercano es un ataque atómico. Como subraya hoy el International Herald Tribune, Obama (como yo) tenía tres años cuando llegó a las carteleras aquel Doctor Strangelove empeñado en destruir el Planeta a base de reacciones termonucleares. Ese mundo de hace 50 años no puede seguir existiendo y amenazando nuestra vida aunque sea por un simple error. Es hora de mandarlo al baúl de los recuerdos.

miércoles, 14 de enero de 2009

Esta sorpredente Unión Europea

El primer pleno en Estrasburgo bajo presidencia de la República Checa, las peculiaridades de esta gran casa que es la Unión Europeo y los desafíos que esperan al gobierno del señor Klaus son los temas a los que dedico el artículo que acabo de publicar en Nueva Tribuna y que reproduzco a continuación:

Esta sorprendente Unión Europea

Si los gobernantes de algunos países orientales de la UE mantenían todavía recelos euroescépticos, empezando por los checos, la gélida situación originada por la crisis del gas les habrá devuelto a la realidad de que la única manera que tienen de influir en los acontecimientos es hacerlo en el marco de la Unión.No sé si es su peor defecto o, por el contrario, su gran virtud, pero el caso es que la Unión Europea no deja de ser sorprendente como construcción política. El Pleno del Parlamento Europeo ha sido esta semana un buen ejemplo de ello. Veamos. Hemos conmemorado el X aniversario de la entrada en vigor del euro (que no de su puesta en circulación, más cercana en el tiempo) en un hemiciclo compuesto por representantes de 27 países, de los que únicamente 16 lo utilizan como moneda única. Durante la celebración ha tomado la palabra uno de los artífices de aquella decisión, Giscard D'Estaing, Presidente de la Convención que elaboró la primera Constitución Europea, nunca ratificada por el No francés y transmutada en un Tratado de Lisboa pendiente de un segundo voto en Irlanda en otoño (el último sondeo, publicado hace unos días, señala que la ventaja en favor del sí se agranda cada día que pasa: 55 % frente a un 37). Inmediatamente después, hemos escuchado en sesión solemne la alocución profundamente europeísta del Presidente de Letonia, precedida por primera vez en la Cámara de la interpretación del Himno a la Alegría: una melodía que todos consideramos representativa de Europa (el Parlamento Europeo lo hace oficialmente ahora en su Reglamento, tras la aprobación hace unos meses de mi propuesta de modificación para entronizar el uso de los símbolos de la UE), pero que los Gobiernos no incluyeron en el Tratado de Lisboa, aunque figuraba en la Constitución. Y todo ello en medio de una Presidencia semestral del Consejo ejercida por la República Checa que ha eliminado de toda su iconografía cualquier referencia a la bandera azul con doce estrellas doradas. ¿Hay quien dé más?

Sin embargo, esto se mueve. No estamos ya -y eso se nota- en la hiperactiva Presidencia francesa de la UE, ostentada con ganas y con notables resultados por el Sr. Sarkozy, aliado con Zapatero y Brown. Pero quizás se haga buena -al menos en parte- la frase de que la función hace al hombre, que en este caso podría traducirse por otra: la presidencia de la UE hace a quien la ostenta. Puede ser el caso de la República Checa, más por necesidad que por virtud, seguramente. Contamos con dos cuestiones que en estos comienzos de año lo han puesto de manifiesto. Una, la guerra en Gaza: tras un primer comunicado considerando "defensiva" la intervención militar israelí, Praga tuvo que aceptar amoldar su posición a la del conjunto de la Unión -demandando, en línea con la ONU, un alto el fuego inmediato y el envío urgente de ayuda humanitaria- y tomar parte en una misión comunitaria de buenos oficios en la zona -misión superpoblada y con pocos resultados, pero misión al fin y al cabo, ante la clamorosa ausencia de unos Estados Unidos en la tierra de nadie de la transición entre Bush y Obama-. Otra, la crisis del gas entre Rusia y Ucrania, con Europa como rehén: si los gobernantes de algunos países orientales de la UE mantenían todavía recelos euroescépticos, empezando por los checos, la gélida situación les habrá devuelto a la realidad de que la única manera que tienen de influir en los acontecimientos es hacerlo en el marco de la Unión.

Estaremos atentos a los acontecimientos, que incluyen el inicio mediático del lanzamiento de la candidatura de Tony Blair para presidir de forma estable el Consejo Europeo, una vez en vigor el Tratado de Lisboa. Y sobre todo estaremos al quite de que la Presidencia checa no cumpla con sus obligaciones, porque eso lo pagaríamos todos y no están los tiempos como para ir malgastando el dinero o el tiempo.

Carlos Carnero
Vicepresidente del Partido Socialista Europeo

martes, 2 de septiembre de 2008

Georgia: la UE adopta una posición moderada y constructiva gracias, entre otras razones, a la influencia de la España de Zapatero

El Consejo Europeo ha acordado en su reunión de Bruselas una postura constructiva respecto a la crisis abierta el pasado mes de agosto en el Cáucaso por la guerra entre Rusia y Georgia a propósito de Osetia del Sur. Frente a las posturas radicales encabezadas por el Presidente polaco, la UE ha optado por una posición moderada que privilegia la búsqueda de la estabilidad frente a la del enfrentamiento vía, por ejemplo, sanciones a Moscú. Está bien que sea así y debemos felicitarnos por ello y por el hecho de que la actuación de España, expresada por el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, haya contribuido decisivamente a conformar un acuerdo satisfactorio que refuerza la unidad y la capacidad de actuación de la UE. Y eso debe saberlo la opinión pública.

En mi opinión, sin embargo, conviene ir un poco más allá del día a día de esta crisis y preguntarse por cuestiones de profundidad para prevenir en el futuro nuevos conflictos y acabar con las causas de los errores que los han alentado. Ahí van tres reflexiones en ese sentido:

1) la guerra de agosto pone de manifiesto que es preciso construir un nuevo sistema de seguridad y cooperación en Europa que no puede ser sustituido por actuaciones puntuales y políticas concretas;
2) la UE tiene que asumir que Rusia ha sido, es y será parte de Europa; de lo contrario, se estará contentando a los radicales de Occidente -Kaczynski y compañía- y de Oriente -Putin entre ellos-;
3) el presupuesto comunitario no puede servir para financiar las aventuras de dirigentes irresponsables: no sé por qué la UE en su conjunto debe financiar la independencia unilateral de Kosovo cuando algunos estados miembros no reconocen -con mucha razón, visto lo que ha supuesto y, me temo, supondrá de ejemplo negativo para otros territorios europeos- tal decisión, ni tampoco por qué hay que pagar los platos rotos por personajes como el Presidente de Georgia.

Los árboles no nos deben impedir ver el bosque. Tampoco en el Cáucaso.

domingo, 17 de agosto de 2008

Guerra entre Rusia y Georgia a cuenta de Osetia del Sur: ¡Abajo las armas!

El mes de agosto se ha visto sacudido, de nuevo, por una guerra -ahora entre Rusia y Georgia a cuenta de Osetia del Sur- que ha causado muerte, dolor y sufrimiento. He querido levantar mi voz con un tan antiguo como imprescindible ¡Abajo las armas! a través de un artículo que he publicado en Nueva Tribuna. Lo tenéis en el enlace que señalado y lo reproduzco a continuación íntegramente:

"¡ABAJO LAS ARMAS!

Suele decirse que la primera víctima de una guerra es la verdad. No es cierto. Las primeras y las últimas víctimas de una guerra, las que de verdad importan, son las personas que mueren o sufren en y por un conflicto armado. Conviene no olvidarlo para no perder la perspectiva divagando por los senderos –muchas veces sangrientos- del análisis político o geoestratégico.
Con la misma claridad es preciso decir que quienes lanzan o instigan una guerra son unos criminales. Cosa totalmente distinta, por supuesto, es tener que hacer uso de la fuerza para defender la libertad frente a una agresión, como ocurrió hace más de sesenta años cuando el mundo tuvo que enfrentarse al fascismo, el nazismo y el militarismo.
Al leer las noticias sobre la guerra en el Cáucaso me he preguntado muchas veces si estas dos verdades como puños solo son evidentes para unos pocos, pues tengo la sensación de estar volviendo a los lejanos días anteriores a que la Baronesa Von Suttner publicara en la Europa de los imperios –cuando el sufrimiento humano no contaba nunca en las decisiones de los príncipes absolutos- su siempre impresionante “¡Abajo las armas!”.
El presidente de Georgia, Saakasvhili -al que tuve la ocasión de escuchar en el Parlamento Europeo hace algún tiempo y que hoy me ha decepcionado totalmente- ha cometido la mayor irresponsabilidad en la que puede incurrir un gobernante: ordenar un ataque militar para alcanzar objetivos políticos. ¿Cómo va a devolver la vida o la felicidad de la sencilla existencia cotidiana a quienes han muerto o han perdido todo lo que tenían? El primer ministro Putin no queda mejor parado: sigue comandando los blindados rusos sin que quienes caen bajo su fuego le importen demasiado.
Primero, las personas. Solo luego y a su servicio la política. Sí, es verdad, ahora se empiezan a pagar muchas cosas: que Rusia no sea una democracia y esté dirigida por personajes autocráticos, que muchos no la consideren parte de Europa, que Georgia esté encabezada por quienes tamizan su modernidad y su “Queen’s English” con el tableteo de los fusiles, que se haya impulsado y reconocido la independencia de Kosovo –España no, afortunadamente, aplicando una postura de principio que debe ser permanente- violando la legalidad internacional o que la Administración Bush lleve casi ocho años en el poder con sus políticas irresponsables, entre otras cuestiones.
Afortunadamente, la Unión Europea –a pesar de los palos en las ruedas puestos por el polaco Kaczynski- ha actuado como debía, proponiendo un plan de paz que, lamentablemente, está siendo violado una y otra vez por sus firmantes. Somos una potencia civil de paz y así debemos seguir comportándonos. Y bien está reconocer que actuamos correctamente cuando lo hacemos, no sea que solo sea noticia la ausencia de decisión o el error en la misma.
No sé si he decepcionado a quien esperara de este artículo un “Rusia es culpable” –infausta frase de moda hoy en muchos círculos invadidos por una suerte de revanchismno histórico que parece no tener fin- o un sesudo análisis geoestratégico de la guerra de agosto. Sin embargo, estoy persuadido de que lo que toca hoy es levantar la voz para que paren las hostilidades y no haya un solo muerto más.
Porque cuando la vida de un solo ser humano está en juego, no es ingenuo, sino imprescindible, repetir lo que el anciano consejero Gonzalo afirma de su república en La Tempestad shakespiriana: “La traición, la felonía, la espada, la pica, el puñal, el mosquete o cualquier clase de suplicios, todo quedaría suprimido”. ¿Pacifismo puro? Sí, claro."

sábado, 9 de agosto de 2008

De Osetia del Sur a Mauritania: hace falta la UE

Georgia y Rusia se enfrentan militarmente en y por Osetia del Sur. Lo primero a conseguir es parar la guerra. La Unión Europea tiene, como siempre, la obligación -y la oportunidad- de jugar un papel fundamental en un sentido de paz y diálogo.

También debe la UE hacer todo lo posible por que se recupere la legalidad constitucional en Mauritania, donde un enésimo golpe de estado ha dado al traste con una experiencia democrática que se presentanba alentadora y que no puede convertirse, finalmente, la excepción a la regla.